El estrés no aumenta las ganas de comer

Buscamos más alimentos no por el estrés, sino por nuestros hábitos

29/01/2017 12:05
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¿Cuántas veces has sentido estrés que sin pensarlo comienzas a comer en exceso y alimentos que no son muy saludables?

Tanto la sabiduría popular como la literatura científica, han relacionado situaciones que provocan alto nerviosismo con un mayor apetito, e incluso el desarrollo de enfermedades como la obesidad y diabetes; sin embargo, pese a las creencias, un estudio desmiente la relación entre el estrés y los atracones.

“Para empezar, hemos diferenciado hambre por necesidad y hambre por placer”, dice Julia Reichenberger, responsable del estudio de la Universidad de Salzburgo (Suiza).

La especialista explica que el hambre por necesidad es la “ingesta de un alimento homeostáticamente”, es decir, la alarma que emite nuestro cuerpo para indicarnos que debemos consumir alimentos; mientras que el hambre por placer es aquella que se activa por el sabor de la comida.

Durante el estudio, la especialista y su equipo de colaboradores observaron que cuando las personas estaban más estresadas, su hambre por placer disminuía y no había influencia en el hambre por necesidad.

Comer por placer

Los investigadores señalaron que el estrés no es el único causante del impulso de comer, sino que la relación entre esta emoción y la comida es inversamente proporcional.

Rosa Redolat, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Valencia y miembro del grupo de investigación Estrés y salud: Vulnerabilidad y resistencia, indica que los descubrimientos sobre las situaciones de nerviosismo y la menor sensación de hambre por necesidad, podrán servir para “diseñar futuros estudios de intervención basados en regulación de emociones o afrontamiento del estrés”.

Añade que otro resultado de la investigación es que la mayor disposición a comer por placer, propicia emociones positivas, aunque aún es necesario investigar más a fondo.

“Confirma la teoría del happy eating (comer feliz) que apuntan algunas investigaciones previas”, aclara.

Comemos más alimentos dañinos

Investigaciones como la de la Escuela de Medicina de Harvard, indica que si bien no comemos de más en situaciones estresantes, nuestras preferencias alimenticias se modifican lo que da paso a alimentos poco saludables.

“Numerosos estudios muestran que el estrés físico o emocional aumenta la ingesta de alimentos altos en azúcar, grasas o ambos. Estas sustancias parecen generar un efecto de recompensa que inhibe en el cerebro estos procesos y las emociones que se relacionan con ellos”, afirman los investigadores.

Por otra parte, un estudio del Instituto de Tecnología de los Alimentos, asegura que la razón por la que buscamos más alimentos no es el estrés ni la ansiedad, sino nuestros hábitos.

“Los hábitos no cambian en situaciones de alta presión. Las personas actúan dependiendo de estos hábitos, sean o no saludables”, concluyen.

(Con información de El País)


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