Estudian tratamientos de rodilla

El desgaste de los cartílagos de rodilla por roces con otros huesos pueden tratarse con las membranas de la placenta.

23/06/2010 4:09
AA

Las rodillas son una parte de suma importancia para el cuerpo humano, es una de las principales articulaciones que permiten a las persona moverse, practicar deportes y un sin fin de actividades.

Esta parte es muy compleja, pues en un espacio tan pequeño se encuentra una serie de grupos de cártilagos, huesos pequeños y varias membranas, que de atrofiarse alguna podría provocar serios problemas en quien sufre una lesión, trauma o accidente en ella.

Hoy gracias a los avances científicos se ha demostrado que los componentes de la placenta pueden ayudar a tratamientos de rodilla.

En las articulaciones, los extremos de cada hueso están recubiertos por un cartílago que los protege de las continuas fricciones. Reparar estos cartílagos cuando se dañan resulta muy complicado ya que su capacidad de regeneración es muy limitada y, de momento, no existen tratamientos efectivos. Sin embargo, las tornas podrían cambiar en un futuro próximo gracias al trabajo de un equipo español.

Los científicos encargados de llevar el estudio pertencen al Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC) quienes demostraron que la membrana amniótica (una parte de la placenta) puede utilizarse como herramienta para tratar las lesiones del cartílago articular.

La respuesta de acuerdo con Francisco Blanco, director del centro coruñés y autor del trabajo, es que “la membrana amniótica es la parte de la placenta que está contacto con el feto”.

Lo malo del caso es que al ser un material elástico y muy resistente, con unas características inmunológicas muy peculiares la madre no lo rechace. “Por eso se está estudiando su uso en diversos campos”, añade Blanco.

El especialista publicó en la revista Cell and Tissue Banking que este tejido es útil como soporte para cultivar las células que componen los cartílagos -denominadas condrocitos-. Las características de estos permiten obtener células nuevas que, aplicadas sobre la lesión, facilitan la reparación del tejido dañado.

Recubrir la membrana de células

El estudio realizado por los especialistas con la membrana donada por mujeres que dieron a luz en A Coruña pasó por varios procesos. El primer paso de la investigación consistió en adecuar y conservar varias membranas amnióticas a través de un proceso denominado criopreservación. Acto seguido, a través de varias biopsias, obtuvieron muestras de condrocitos humanos.

Posteriormente la membrana se dividió entonces en parches que se utilizaron como soporte para cultivar y hacer crecer nuevas células cartilaginosas durante tres o cuatro semanas. Una vez obtenidas, éstas se aplicaron sobre varias muestras in vitro de lesiones osteoartríticas (una enfermedad que provoca el deterioro de los cartílagos). La evolución de los tejidos se observó en las cuatro, ocho y 16 semanas siguientes a la intervención.

“En la actualidad, para lesiones del cartílago localizadas, como las que puede ocasionar un traumatismo, se inyectan directamente condrocitos cultivados y expandidos del propio paciente [autotasplante]”, explica el reumatólogo coruñés. Pero esta técnica no es útil cuando el daño afecta a todo el cartílago (por ejemplo, por la degeneración que sufren los pacientes con artritis). Por eso, explica, en su experimento probaron a utilizar la membrana como una especie de parche recubierto de células para cubrir y regenerar completamente el cartílago.

Pendiente de confirmar en humanos

Hasta el momento los resultados fueron satisfactorios. Sin embargo, estos sólo ha publicado sus resultados en el laboratorio, aunque han realizado ya con éxito las primeras pruebas en cerdos. El siguiente paso consistirña en comprobar si el parche funciona también en pacientes.

Los buenos resultados: los investigadores comprobaron que los condrocitos crecían de forma adecuada mientras estaban en el soporte de la membrana amniótica, pero dejaban de hacerlo una vez se aplicaban sobre la lesión. El sobrecrecimiento celular o la evolución de los condrocitos cultivados a otro tipo de células era una de las cuestiones que más preocupaban a los científicos, ya que esto puede provocar importantes problemas.

Además, los nuevos condrocitos parecían acoplarse perfectamente a su función reparadora. “Los nuevos tejidos mostraban una integración tan buena con el cartílago nativo que, en algunos de los trasplantes in vitro, fue imposible distinguir los límites entre el nuevo tejido y el ya existente”, explican los autores en su trabajo.


Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: