Estudiar, prevención contra la demencia

Investigaciones revelan que un mayor nivel de estudios fortalece al cerebro, por lo cual se corre menor riesgo de padecer demencia.

27/07/2010 6:12
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Investigaciones nacionales e  internacionales han revelado que el aprendizaje académico es una de las  mejores acciones de prevención contra diversos tipos de demencia.

Al respecto, Ana Luisa Sosa Ortiz, jefa de la Unidad de Cognición y Conducta del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” de la Secretaría de Salud, apuntó que entre mayor sea el nivel educativo hay menos probabilidad de desarrollar trastornos como el Parkinson, Alzheimer, entre otros.

Precisó que en México las demencias más comunes son el Alzheimer, con 65% de los casos, vascular, 10%; mixta, 10%; cuerpos de lewi, 9%; por alcohol, 3%; enfermedad metabólica, 1.2%; Parkinson, 0.8%; traumatismo, 0.6%, e infección, 0.4%.

Destacó que este tipo de padecimientos alteran la memoria, las funciones cognoscitivas, el lenguaje, la percepción, la personalidad y las emociones; los síntomas que puede presentar el paciente son la agresión, apatía, vagabundeo, trastornos del sueño y lenguaje obsceno, entre otros.

Es por ello que su atención requiere de un tratamiento debe ser integral con la participación de especialistas, psicólogos, trabajadores sociales y, de ser posible, grupos de autoayuda, para que apoyen a la familia en el cuidado del paciente con demencia.

Por otra parte, investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, aseguran que las personas con un mayor grado de estudios serán capaces de hacer frente los efectos de la demencia, y de que incluso un año extra de universidad puede ser clave para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad cerebral.

Según los resultados de la investigación que publica en su último número la revista Brian, las personas que van a la universidad son las menos afectadas por esta patología cerebral, en comparación con los que abandonan los estudios tras la escuela.

Debe señalarse que esta relación ya se había establecido en estudios previos, pero no se sabía si era la educación la que protegía al cerebro frente a la demencia.

Sin embargo, las autopsias realizadas a 872 personas han mostrado que los cambios en el cerebro son similares con independencia de la formación, si bien “cuando la enfermedad afecta a personas con más estudios queda mitigada por su mayor capacidad para hacerle frente”, según ha explicado Hanna Keage, una de las autoras del estudio.

De este modo, “no es que la educación determine el daño cerebral, sino que las personas con más estudios pueden hacer frente a los daños mejor que el resto”, aclara.

Keage apunta a que esto puede deberse a la fuerza psicológica, lo que podría permitir a los pacientes con estudios a pensar en torno a problemas planteados por su enfermedad o encontrar la manera de superarlos.

Además, en el estudio también se ha observado que por cada año adicional de enseñanza hubo una reducción del 11 por ciento en el riesgo de desarrollar demencia.

El hallazgo podría tener implicaciones importantes para la salud pública, según apunta, en un momento en que el envejecimiento de la población es cada vez más rápido y se prevé un aumento considerable de la prevalencia de esta enfermedad.

De este modo, Keage reconoce que si se retrasase dos años la aparición de la demencia en los pacientes de más de 50 años, habría casi dos millones menos de casos en los próximos 40 años, una reducción que también reduciría drásticamente los costes económicos de la enfermedad.

  (Con información de europa.press)


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