Evalúan personalidad delincuencial mexicana

Se consideraron factores socio-demográficos, antecedentes familiares, tipo de delito, nivel de peligrosidad y actitud hacia la institución.

05/01/2015 3:36
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La crisis socioeconómica en México genera manifestaciones específicas de agresión que, en algunos casos, derivan en conductas delictivas. Cuatro son las de mayor incidencia: robo, delitos contra la salud, homicidio y violación.

¿Quiénes son los generadores de violencia?, ¿qué características de la personalidad determinan sus trastornos de la conducta?, ¿cuáles son los rasgos distintivos del delincuente con y sin conducta psicopatológica?
 
Para dar respuesta a esas y otras interrogantes, psicólogos de la UNAM, en colaboración con colegas de la Universidad de Salamanca, España, desarrollaron un modelo de evaluación y diagnóstico de la personalidad delincuencial mexicana.
 
En este proyecto se trabajó con internos de centros de readaptación social del país y se consideraron factores socio-demográficos, antecedentes familiares, tipo de delito, nivel de peligrosidad y actitud hacia la institución.
 
Este esquema de evaluación y diagnóstico se comenzó hace una década, con la aplicación y validación de diferentes pruebas de medición en el 10 por ciento de la población sentenciada de esos centros en cuatro estados de la República (Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas y Michoacán) con mayor incidencia delincuencial.
 
“Evaluamos aproximadamente a cuatro mil 500 internos para determinar nivel de peligrosidad, reincidencia, tipo de delito y otras variables”, señaló Amada Ampudia Rueda, coordinadora del proyecto, con miras a “proponer un tratamiento que coadyuve a disminuir y/o controlar la conducta delictiva”.
 
Con la definición de perfiles de la personalidad, también se pretende abonar en el conocimiento criminológico que permita prevenir la incidencia de delitos y aminorar los índices de reincidencia.
 
Estudios de diferenciación indican que en un homicida está más afectada la función cognitiva que en un secuestrador. Hay variación en la construcción de la agresión.
 
En el homicida ésta puede ocurrir por un impulso directo; el potencial de agresión es muy fuerte y es capaz de irrumpir de manera violenta, sin ningún control. El secuestrador es más calculador, manipulador, tiene mayor visión. 
 
Por su parte, las mujeres homicidas son más emocionales, pero también más explosivas. Agreden de manera exagerada porque tienen ese potencial. “Pueden ser más verbales, pero también muy impulsivas. Tienen alteraciones cognitivas intensas, de reacción extrema, después de que aguantaron muchos años de agresiones”.
 
Los internos ubicados en el grupo de tráfico de drogas, que “normalmente no se drogan”, son dominantes, manipuladores, seductores. Los sentenciados por robo son observadores, con características asociadas a la obsesión y la meticulosidad. Los violadores “son muy sensibles, frágiles”.
 
Los delincuentes de cuello blanco no expresan mucho sus emociones, son fríos, manipuladores, seductores y observadores. Tienen rasgos sociopáticos, son impersonales, no se conectan fácilmente con los otros y siempre buscan su beneficio.
 
Los motivos de la incidencia y reincidencia son múltiples. Además, si el recluso se adapta al medio penitenciario y adopta diversas conductas para sobrevivir, está lejos de la readaptación social (Con información UNAM).
 

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