Exceso de actividades causa estrés infantil

Especialistas recomiendan a los padres de familia evitar sobrecargar a sus hijos de actividades fuera de la escuela, a fin de evitar situaciones estresantes n

17/05/2011 4:33
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Una de las principales tesis en la educación infantil es que para reforzar la formación de los niños es necesario considerar actividades extra escolares, como la práctica de algún deporte, o bien clases de música y baile, entre otras, por lo que en diversas naciones, como México, se aplica el programa de ampliación de horarios en los centros escolares.  Sin embargo, especialistas advierten que es necesario tomar precauciones para evitar una sobre-carga que provoque estrés en los infantes.

Lo anterior se estableció en el simposio realizado por la Sociedad de Investigación del Desarrollo del Niño (SRCD, sus siglas en inglés), donde se plantearon diversos temas de interés, entre los que destacan: ¿Cómo afectan estas actividades al rendimiento académico? o ¿dónde está el umbral que diferencia cuántas son pocas o muchas actividades?
 

Especialistas como Jennifer Frederick, profesora de Desarrollo Humano en el Connecticut College y Andrea Mata, de la Universidad Kent State, consideraron que es necesario que los padres consideren que debe de existir un equilibrio entre las actividades que sirven a los niños para formarse y desahogar su energía, y los posibles excesos que los lleven a un estrés y, por ende, a un desgaste que puede incluso afectar su desempeño escolar.
Jennifer Fredrick refirió: “El mensaje es que los padres deben encontrar el equilibrio y prestar atención a las señales del niño. Si parece que sufre estrés es necesario reducir las actividades. La participación en contextos extraescolares es beneficiosa para él, pero siempre que lospadres se fijen en si el menor da o no muestras de sobrecarga”.
 

Por su parte, Andrea Mata enfatizó: “Cada niño es único y necesita diferentes cantidades de tiempo en actividades extracurriculares. Los padres deben darse cuenta de si su hijo está abrumado por este exceso y, en ese caso, considerar la reducción de estas clases”.
 

Un ejemplo de esta posible sobre carga en los menores, es el hecho de que en Estados Unidos, donde es una tradición las actividades extra-curriculares, entre el 70 y  83 por ciento de los niños y adolescentes invierten entre cinco y nueve horas cada siete días en este tipo de clases, pero únicamente del 5 al 7 por ciento se “entretienen  más de 20 horas semanales con estas actividades.
 

Pero esta situación no es única en la Unión Americana, también se presenta en naciones europeas como España, donde  Miguel Ángel Díaz-Sibaja, de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil del Hospital de Día de Algeciras y coautor del libro “Escuela de Padres. Programa Educa. Educación positiva para enseñar a tus hijos, afirma que los menores españoles están sobrecargados de actividades extraescolares.
 

“Es un reflejo más de la sociedad en la que vivimos. Indudablemente, esto tiene una relación directa con la sobrecarga laboral de los padres. Son muchas las ocasiones en las que las actividades extraescolares se utilizan para que el pequeño esté ocupado o, quizá me atrevería a decir que esté cuidado, mientras los padres están trabajando. Esto no es ni bueno ni malo, aunque, como casi todo en esta vida, tiene sus ventajas y sus inconvenientes”, acotó el especialista.
 

Calidad en lugar de cantidad

Para que las actividades extra escolares sean satisfactorias, es necesario mantener un equilibrio, y de esto es ejemplo Rosalía quien evita saturar a sus hijos: “Los míos sólo tienen un día de actividades extra, los viernes y porque lo pidieron ellos: el niño a fútbol y la niña a pintura. Están encantados porque son dos actividades que les libera de coco y de cuerpo. Es más, me han pedido que el próximo año también les meta los miércoles”.

Su decisión de evitar la sobrecarga en sus dos pequeños partió de los resultados adversos que observó en otros niños con una gran carga: “Conozco de casos de compañeros  con varias actividades en la misma tarde: violín, piano, tenis… Incluso les sacan del horario de colegio para entrenar porque quieren que sus hijos sean tenistas. Estoy a favor de la actividad extraescolar, pero sin presiones y la que ellos elijan. En mi caso, a los dos les aleja de la rutina de los deberes, se lo pasan bomba y encima vendemos los cuadros de la nena a familiares”.
 

Al respecto, Teresa Albuger Gil, coordinadora en pedagogía y madre de un hijo, hizo énfasis en la necesidad de que sean los niños quienes elijan sus actividades y no sean imposiciones de los padres: “Lo más importante es que al niño le guste y la disfrute. No se trata de que se escojan para que los padres proyecten en ellos sus propios deseos o frustraciones. O porque ocupen un tiempo en el que los progenitores no pueden atenderlos. Tampoco hay que creer que nuestros hijos van a ser más felices porque les hagamos ‘súper competentes’. A los pequeños hay que darles desde el principio la oportunidad de que decidan qué quieren hacer y que sean consecuentes con esas decisiones”.
 

Un equilibrio en la cantidad de actividades y en que estas sean del agrado de los menores tiene un resultado positivo, pues se evita que estas sean un factor para un bajo rendimiento escolar, refirió por su parte Edin Radal, de la Universidad Loyola en Chicago.
Explicó: “Algunas investigaciones han constatado que los niños con exceso de estas clases tienen más riesgo de depresión y soledad en comparación con los que realizan una actividad extra moderada”.

(Con información de elmundo.es)
 


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