Excesos en Navidad: impulsos sin control

Para evitar caer en excesos en fechas de fin de año es importante ser prudentes y actuar con conciencia, señaló especialista.

19/12/2012 3:35
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Las fiestas de diciembre, Navidad y fin de año, son épocas en las que es posible caer en ciertos excesos, de los cuales posteriormente sentimos algo de culpa, sobre todo por la libertad que se siente por las vacaciones y la distensión ante el año nuevo, dijo a SUMEDICO la psicóloga Mina Shterenberg, de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM).

“Son tres los aspectos en los que más se demuestra esa necesidad por llegar a los excesos, económicos, gastronómicos y de consumo de alcohol; en algunos casos ocurren los tres y en otros se dan dos o solamente uno, pero es difícil que la gente no caiga en ellos, precisamente por la naturaleza de las festividades”, explicó.

En cuanto a los excesos en el descuido de la economía, la Maestra en psicología señaló que la necesidad de regalar en los innumerables compromisos que se suceden en las fechas, “casi siempre reuniones familiares, entre amigos o del trabajo, en los que hay intercambios y se generan gastos extras. Y se le da más énfasis cuando se tienen hijos, porque los niños esperan las fechas con ansias por los regalos; y, finalmente, hay que agregar que cuando se recibe el aguinaldo comenzamos a gastar de más”.

Otro rasgo importante, de acuerdo con la especialista es que muchas personas llegan a sentirse mal si no regalan algo en Navidad, especialmente cosas caras, o bien si no reciben algo de parte de los demás.

“En este asunto también tiene mucho que ver la publicidad, todas las ofertas que hay en los almacenes y las tiendas, que nos ofrecen cosas que en verdad no necesitamos. La gente se endeuda por querer tener más y más cosas, o bien por regalarlas”, refirió.

Me preocupo después
Navidad y año nuevo son festividades que engloban mucha comida. Las mesas se llenan de colores, texturas y sobre todo sabores que llaman la atención y deleitan el paladar de los invitados, sin embargo, la comida puede convertirse en un exceso, y no solamente por el gusto de comer, sino por otras cuestiones.

“A fin de año la gente trae consigo todo lo que sucedió durante 12 meses, presiones por lo que no se logró el año anterior, también influye que es tiempo de planear los propósitos para el próximo año. la gente piensa: ‘voy a disfrutar, total, me preocupo después y me recompongo a partir del 1 de enero’. Hay muchas comidas, cenas, reuniones y la gente se relaja demasiado”, explicó la especialista.

Mina Shterenberg fue enfática al señalar que lo mismo ocurre con el consumo de alcohol, “porque se trata de actos impulsivos incentivados por la tranquilidad de las vacaciones. En el caso del alcohol, las cenas se prolongan y la gente bebe más, no por nada es la época del año en la que hay más accidentes de tránsito”.

Indicó también que Navidad y año nuevo son fechas en las que mucha gente siente melancolía, tristeza y depresión, tanto por lo que no se consiguió durante el año como por las personas que ya no están, “y eso puede orillar a la gente a beber de más”.

“Esto ocurre, en conjunto, o de forma individual, debido a la manera de actuar impulsiva, a no actuar con prudencia y pensar las cosas, considerar las consecuencias y no sólo las satisfacciones del momento, porque sucede que cuando todo entra en calma, nos damos cuenta que seguimos igual de vacíos que antes, y la gente cree que gastando, o bebiendo de más o comiendo en exceso podrán tapar vacíos y tristeza. Lo fuerte es cuando descubren que no es así. Navidad y año nuevo son días de fantasía, pero luego todo vuelve a la realidad””, aseveró.

Finalmente, la especialista fue enfática al referir que, al menos para ella, “la cuesta de enero no es sólo económica sino en cuanto a todo, es un anño nuevo y nos preguntamos ‘qué va a ser de mi vida’”, pero señaló que lo importante para evitar este tipo de conductas es muy sencillo:

  • Pensar antes de actuar
  • Buscar alternativas para no gastar mucho en los regalos
  • Evitar el gasto económico
  • Medirse con la comida y la bebida

“Pero sobre todo pensar en las consecuencias, en si vale la pena tener esta clase de comportamiento. Hacer las cosas con conciencia”, concluyó.

(*) Mina Shterenberg
Maestra en psicoanálisis
Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)
spp@spm.org.mx
www.spm.org.mx


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