Fanáticos obtienen beneficios en su salud mental

Pueden parecer grupos destilando euforia por la victoria de su equipo, pero en realidad su entusiasmo los lleva a elevar la autoestima.

18/06/2010 11:51
AA

La caminata del Zócalo al Ángel, los gritos, la euforia generalizada que logra romper con lo cotidiano, todo para festejar el triunfo de la selección mexicana en el segundo partido que juega en el Mundial 2010 de Sudáfrica y las reuniones que vendrán para ver su desempeño frente a Uruguay el próximo martes, pueden ser algo más que diversión.

Investigadores de la Universidad de Indiana, señalan que un fanático que se siente identificado con un equipo y que además asiste a los partidos para echar porras junto con otros seguidores, obtienen un beneficio en su salud mental, porque tienen una sensación de conexión social.

Así que los 25 mil mexicanos que se encuentran en Sudráfrica, apoyando al Tri, puede que obtengan más que recuerdos y sus cinco minutos de fama al ser entrevistados por los medios de comunicación.

“Lo más importante que la gente logra a través del fanatismo deportivo es una sensación de pertenencia, de conexión, con los demás”, apuntó Edward Hirt, profesor de ciencias psicológicas y del cerebro de la Universidad de Indiana.

 “Compartir una alianza común con otros une a la gente de forma especial. Podemos relacionarnos con otros que comparten el fanatismo con nuestro equipo, y sentir una camaradería que nos trasciende”, dice en una nota publicada por Medlineplus.

Se eleva la testosterona

Edward Hirt se ha convertido en un especialista científico en el estudio del comportamiento de los entusiastas del deporte, en la década de los 90, hizo una investigación que consistía en mostrar fotografías de miembros atractivos del sexo opuesto a seguidores de un equipo de basquetbol de la Universidad de Indiana, luego les pidió que señalarán cual sería su capacidad de conseguir una cita.

Cuando el equipo en cuestión ganaba, hombres y mujeres que eran seguidores de “hueso colorado” eran optimistas al respecto, pero también se sentían seguros de poder realizar bien actividades como hacer tiros libres, resolver juegos de palabras o incluso tirar los dados.

“La idea de disfrutar del triunfo ajeno apunta a que las personas pueden elevar su autoestima ante sí mismas y ante los demás mediante su asociación con otros que tienen éxito”, explicó Hirt. “Como el éxito del equipo se refleja en los fanáticos de forma positiva, éstos se sienten mejor sobre sí mismos cuando a su equipo le va bien”.

Otro estudio, realizado por Paul Bernhardt profesor asistente de psicología de la Universidad Estatal de Frostburg en Maryland, señala que el aumento de confianza puede tener un motivo fisiológico.

La sensación de bienestar y seguridad se puede deber al aumento o declive en el nivel de testosterona que se registra en los hombres cuando gana o pierde su equipo favorito.

En 1994, Bernhardt, quien participó como estudiante en la investigación, realizó junto con otros colegas una prueba de saliva de hombres italianos y brasileños, que se reunieron en bares deportivos, antes y después de que esos países se enfrentaran en el Mundial de Futbol.

Ante la victoria de Brasil, el resultado fue que el nivel de testosterona de los brasileños aumentó en más de veinte por ciento, mientras que los niveles de los italianos se redujeron en más de veinte por ciento.

Pruebas similares se obtuvieron al realizar la prueba entre estudiantes universitarios antes y después de un partido de basquetbol entre la Universidad de Georgia y la Georgia Tech.

“Se trató de un hallazgo sorprendente”, apuntó Bernhardt. “Sabemos que los fanáticos tienen una sensación contundente de inversión personal en los equipos que siguen. De eso se trata el ser fanático, de esa sensación de conexión personal y autoidentificación con el equipo”.

“Lo hemos visto incluso en juegos de ajedrez”, añadió. “Se trata de un cambio de estatus. Una sensación de estar más alto en la jerarquía social que antes”.

La derrota también une

También existen fanáticos fieles, que no dejan de apoyar a su equipo aunque este pierda. ¿Alguna referencia con la ilusión que siempre emana ver un partido de futbol de la Selección Mexicana en una contienda mundial?.

El especialista señala que el fanático verdadero  genera lazos de parentesco con sus iguales.

“Vemos juegos con los demás, celebramos los éxitos de nuestro equipo, pero también nos conmiseramos cuando pierden”, explicó Edward Hirt. “Creo que los fanáticos sienten un orgullo perverso de su lealtad, y consideran un honor sufrir las épocas malas de la mediocridad o el fracaso de sus equipos. Hacerlo los hace sentir como verdaderos fanáticos, que merecen disfrutar del éxito del equipo, a diferencia de los fanáticos cambiantes”.
 


Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: