Forma de abdomen no determina sexo del bebé

La creencia popular no tiene un sustento científico, señala ginecólogo.

26/06/2015 10:19
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Uno de los mitos cuando las mujeres están embarazadas es que de acuerdo a la forma del abdomen se puede saber el sexo del bebé, lo cual es totalmente falso, señala el ginecólogo y obstetra, Fred Morgan Ortiz.
 
Por lo general se tiene la creencia de que “panzas” alargadas en embarazadas significa que las mujeres tendrán un varón, en cambio, si es redonda será una niña.
 
Ante este mito, el también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) asegura que ya sea un abdomen picudo, alargado o redondo, nada tiene qué ver con el sexo del producto.
 
“De hecho la forma va a depender de la flacidez, de la forma del abdomen, y de la complexión de la mujer. No hay ningún estudio que valide científicamente la asociación entre la forma del abdomen y el sexo del bebé que está en desarrollo”, afirma el especialista.
 
Morgan Ortiz detalla que la fortaleza de los músculos del vientre, es decir, si la paciente hace o no ejercicio, también tiene que ver con la forma que va a tomar el abdomen durante el embarazo.
 
Además, el tamaño y peso del bebé se relacionan con la complexión de los padres, puntualizó el especialista en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
 
“Si es una mamá de talla chica no esperemos un bebé grande. Aunque si esa mamá desarrolla una enfermedad como diabetes puede tener un bebé de bajo peso y estatura corta, o todo lo contrario: un bebé macrosómico (de más de cuatro kilos)”, precisa.
 
Aunque en caso de que el bebé sea grande, el vientre de las embarazadas será voluminoso y lo contrario en caso de ser un bebé pequeño.
 
“Pero el hecho de que el vientre sea picudo, ovalado o redondo no tiene tampoco qué ver con el peso del bebé. Va a depender como ya se dijo; de la complexión y la fortaleza de los músculos abdominales de la madre”, resalta.
 
El especialista asegura que este mito se cree por diversas costumbres de antepasados, ya que con anterioridad los embarazos y partos eran atendidos por parteras tradicionales.
 
“La gente se atrevía a hacer predicciones sin ninguna base científica, observando nada más el desarrollo del vientre de la mamá. Incluso existe el dicho ‘ya se te bajó la panza’, aunque ahí sí hay fundamento científico. Cuando el bebé está por nacer generalmente la cabecita tiende a abocarse al canal de parto y se baja el abdomen”, señala.

 


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