Frío y contaminación causan daños a la salud

El frío, combinado con altos niveles de ozono, agudizan también las alergias e irritan los ojos, afirmó Malaquías López Cervantes de la UNAM.

12/01/2011 9:27
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Clima frío es casi siempre un sinónimo de enfermedades respiratorias, pero no sólo tiene que ver con el estado del tiempo, sino que éste se ve reforzado negativamente con las emisiones contaminantes de las ciudades, las cuales intensifican las enfermedades crónicas, alergias e irritaciones.

De acuerdo con Malaquías López Cervantes, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM “desde hace tiempo se ha documentado que en la metrópoli tenemos dos tipos de problemas relacionados con la contaminación del aire: uno es causado propiamente por la polución e incluye a las alergias y al asma, especialmente en los niños, y otro, es el agravamiento de las enfermedades pulmonares que ya tienen algunos habitantes”, detalló el epidemiólogo.

Alguien puede ser asmático por alguna otra razón, explicó, pero el aire de esta época propicia que el problema se exacerbe. Los que son fumadores y tienen enfisema pulmonar o bronquitis crónica, también tienden a sufrir agravamiento en sus respectivos padecimientos.

Inversión térmica

En el invierno, explicó López Cervantes, el cambio de temperatura propicia en la ciudad el fenómeno de la inversión térmica. “En las mañanas se queda atrapado el aire debido a que las capas atmosféricas superiores son muy frías y no permiten la dispersión de los contaminantes”, señaló.

En épocas calurosas, si el aire no es tan frío, en cuanto amanece comienza la dispersión, proceso que se pospone varias horas durante las mañanas invernales. Entonces, “el aire se queda atrapado y el Sol, en el momento en que iluminar el valle, propicia una serie de reacciones químicas que forman compuestos y partículas muy perjudiciales, entre ellos, el ozono”, destacó.

Daños causados por el ozono y plomo

El ozono es un gas que irrita seriamente las mucosas de la nariz y las conjuntivas de los ojos. Se degrada rápidamente al entrar en contacto con la ropa o los muebles, así que no afecta tanto dentro de las casas o las oficinas, “pero si vamos por la calle o en el camión lo respiramos, y el efecto irritante es muy intenso”, señaló el médico.

El plomo es otro elemento que aún existe, pero es menor debido a su reducción en las gasolinas y las industrias. “Sus emisiones son mucho menores que hace 15 años en la metrópoli, pero no usarlo dificulta la completa combustión de la gasolina, lo que genera gases terminales de la combustión y partes no bien procesadas, como algunos derivados del nitrógeno y del azufre, que se mantienen en la atmósfera y tienen un impacto importante sobre la función respiratoria”, comentó.

Para quienes tienen asma, bronquitis crónica o problemas pulmonares severos, López Cervantes recomendó, en la temporada invernal, permanecer en casa o bajo resguardo hasta las 10:00 u 11:00 horas, si aumenta la temperatura y se dispersan los contaminantes.

“Tampoco es recomendable salir a caminar o correr muy temprano, pues las personas se exponen mucho a la irritación que causan los contaminantes”, acotó.

López Cervantes reconoció que la calidad del aire en la Ciudad de México ha mejorado notablemente en los últimos 15 años, pero enfatizó que aún falta mucho por hacer. “Hemos avanzado en la reducción de algunos contaminantes, y en el monitoreo que es fundamental para hacer trabajo científico multidisciplinario, pero aún estamos lejos de una atmósfera limpia”.


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