Frutos secos mantienen salud del corazón

Investigador explica que nueces, pistaches, avellanas y almendras ayudan a disminuir riesgo de tener enfermedades cardiacas.

23/09/2013 6:03
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Consumir de forma moderada frutos secos: pistaches, avellanas, almendras y nueces; puede ayudar a disminuir en un 10% el colesterol malo y no variar el bueno, a la par que promueve la baja de triglicéridos reduciendo el riesgo cardiovascular.
 
Investigaciones realizadas durante los últimos 20 años, incluidas las de la Universidad Loma Linda, explican que comer regularmente frutos secos (la dosis recomendada son 30 gramos al día), disminuye en un 50% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o morir de una cardiopatía isquémica.
 
Joan Sabaté, especialista catalán y pionero en las investigaciones que relacionan el consumo de frutos secos con la salud del corazón, señala que antes se pensaba que comer estas semillas producían aumento de peso.
 
Incluso los científicos de la Universidad de Loma Linda, él incluido, se sorprendieron cuando descubrieron que un solo alimento era capaz de disminuir de forma dramática el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas. Esos estudios se publicaron en su momento en la revista New England Journal of Medicine.
 
“Nosotros fuimos los primeros que no nos lo creíamos”, explica al participar en XX COngreso Internacional de nutrición que se realizó en Granada, España.
 
El catedrático de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad californiana de Loma Linda, en Estados Unidos, constata, con los estudios que ha realizado durante más de veinte años, los beneficios que dan a la salud los frutos secos.
 
En su ponencia, el experto señaló que muchas personas tienen reticencia a consumir frutos secos porque creen que van a ganar kilos, pero eso es un mito, pues una de las razones por las que no engordan, si se comen de forma moderada es por su poder saciante al ser ricos en grasa y proteína. “Al comerlos dejamos de comer otras cosas”, refiere.
 
El especialista también explica que mientras que la energía de un aceite líquido se asimila en su totalidad, el aceite que aporta un fruto seco masticable y con fibra, hace que entre el 10 y 20% de grasa nunca llegue a la sangre.
 
Otro aspecto de los frutos secos que destacó Joan Sabaté, es que pueden aumentar el metabolismo basal. “Si una persona come habitualmente frutos secos le puede cambiar el metabolismo y consumir más calorías sin hacer nada, al contrario del que no come nueces”, aunque esta premisa aun no está comprobada de forma científica.
 
También señala que de acuerdo al tipo de dieta que se lleve, se puede adoptar el consumo de frutos secos que mejor se complemente. En el caso de la dieta mediterránea, rica en ácidos poliinsaturados u omega 3, las nueces son el mejor complemento; mientras que para una dieta anglosajona, que utiliza el aceite de maíz, es más recomendable los pistachos, almendras y avellanas, con ácidos moninsaturados, una grasa similar a la del aceite de oliva. 
 
“Hay que comer todo tipo de frutos secos, pero si estás en un país mediterráneo, no te olvides de las nueces, y en un país anglosajón no olvidar las almendras, pistachos y avellanas”, apunta (Con información de abc.es)
 
 

 


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