Futbol discrimina participación de mujeres

Llaman "machorras" o "lesbianas" a aquellas que practican este deporte, por lo que ellas muchas veces declinan, señala académica de la UNAM.

30/06/2010 6:49
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Para muchos, el futbol sigue siendo un deporte sólo de hombres, las mujeres a las que les gusta esta disciplina y que incluso lo practican, sufren discriminación al ser consideradas “machorras” o “lesbianas” por padres de familia, amigos, entrenadores, jugadores e incluso el mismo círculo femenino que frecuentan.

La presión social que se ejerce sobre aquellas mujeres que practican futbol es tal, que muchas prefieren declinar y esconder o dejar su gusto por este deporte, pocas son las que logran librar los obstáculos señala Olivia Tena Guerrero, coordinadora del Programa de Investigación Feminista del Centro de Investigacones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.

Jugadora, entrenadora o fanática

La investigadora señala que la participación de la mujer en este deporte tiene tres vertientes: jugadora, entrenadora o asistente a los estadios.

Como jugadoras, se arriesgan a ser criticadas y descalificadas, los problemas los encuentran incluso en la familia, porque muchos padres se niegan a que “la niña” o “la princesa” de la casa se arriesgue a recibir golpes en una cancha.

Si logran practicar el futbol de manera profesional, la remuneración económica que reciben es mucho menor en comparación con los hombres, sus partidos casi nunca son transmitidos por televisión. Es raro que una mujer desempeñe el cargo de entrenadora de un equipo de futbol, también son criticadas, explica la especialista.

Hasta hace poco, señala Olivia Tena, no eran tantas las mujeres que asistían a un estadio a ver un partido de futbol, los hombres se negabana llevarlas argumentando que era una gran responsabilidad, porque su presencia podía suscitar actos de violencia.

“En ocasiones la mujer no tiene más remedio que acatar o ajustarse a las reglas implantadas por los varones, pero si conocen la historia y el significado de este deporte, es más probable que puedan crearlo y desarrollarlo con su propia identidad y valores”, indicó la especialista.

Un ritual masculino

El fútbol fue creado por y para hombres, y se puede considerar un ritual masculino. Se afirma que sus orígenes provienen de la Edad Media cuando, simbólicamente, representaba una guerra entre contrincantes y era sumamente violento.

Con el tiempo, se fue reglamentando y, de cierta forma, esta actividad funcionó para legitimar la masculinidad a través del éxito, la competencia y el protagonismo.

A partir de la década de los 70 la sociedad mexicana se hizo más flexible en cuanto a las labores que se consideran femeninas o masculinas, y aunque no se puede generar un cambio espontáneo, sí se ha iniciado un proceso que ha permitido la diversificación de las actividades.

Los hombres son quienes más suelen rechazar a las futbolistas, pero cuando establecen una relación de compañerismo las impulsan para continuar con su desempeño y, a su vez, las apoyan frente a otros varones.

Simple atractivo visual

Los medios de comunicación, sostiene Tena Guerrero, han sacado provecho de la incursión de las mujeres en el futbol, en sus transmisiones por televisión suelen captar imágenes de jóvenes sensuales portando la camiseta de su equipo.

Algunos anuncios publicitarios también alimentan el estereotipo, al sacar a amas de casa atendiendo al marido para que vea el partido o mostrando su enojo porque no le hace caso. Asunto aparte son los comerciales de deportistas reconocidas que promocionan productos explotando sus características físicas.

Sin embargo, destacó, lo importante es que las mujeres realicen la actividad deportiva que les agrade, porque de esta manera obtendrán un desarrollo pleno en su vida, sin importar la crítica social.


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