Genes definen la forma de la obesidad

Estudios revelan el por qué los hombres tienden a acumular más grasa en el abdomen y las mujeres en la cadera y los riesgos a la salud que representa.

12/10/2010 10:10
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Anteriormente los mexicanos le decían de cariño a sus esposas «chaparrita cuerpo de uva», hoy la medicina moderna divide la forma corporal de la obesidad como «tipo manzana» para las personas que tienden a acumularla en la zona abdominal  o bien «tipo pera» si es en la cadera, e incluso existe la definición de «michelines» para las que tienen forma de «flotador» en la cintura.
 
Pero esta división va más allá de la forma, tiene que ver con los riesgos a la salud, pues se ha detectado que las personas tipo manzana poseen un mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares que las que acumulan tejido adiposo en sus caderas.
 
Lo mismo ocurre con  los michelines, quienes además tienden más a padecer diabetes tipo 2, incluso en las personas que han logrado adelgazar.
 
De acuerdo a recientes investigaciones de un consircio científico internacional, la  localización estratégica de la grasa en la cintura o en la cadera obedece a la predisposición genética de cada persona .
 
Poder establecer las zonas del genoma que están involucradas en la distribución de la grasa corporal, abren nuevas posibilidades al tratamiento y prevención de una de las nuevas epidemias.
 
 Kari Stefansson, coordinador del estudio, explica: «Ofrece información sobre los dos componentes que regulan el peso: lo que comemos y dónde esas calorías se almacenan en forma de grasa».
 
La investigación se realizó en  más de 250.000 personas y  ha permitido identificar 18 regiones donde existen genes que desempeñan un papel importante en la obesidad y otras 13 que influyen en la distribución de la grasa corporal.
 
Confirma, además, la mayor predisposición de los varones a almacenar la grasa en el abdomen que las mujeres. Siete de las 13 variaciones genéticas detectadas tienen un efecto más poderoso en la población femenina que en hombres. Además se encuentran en zonas con genes que también están involucrados en la regulación del colesterol, los triglicéridos, todos factores de riesgo cardiovascular.
 
Poder comprender desde un punto biológico cómo se distribuye la grasa en el cuerpo es sólo un primer paso en un largo viaje hacia llegar a un tratamiento.
 
Cecilia Lindgren, genetista de la Universidad de Oxford, consideró que es «un paso vital. Los esfuerzos para contener la obesidad con estilos de vida no bastan. Necesitamos fármacos eficaces».
 
La investigación  también ha identificado genes que están relacionados con el control del apetito y la regulación de los niveles de insulina y del metabolismo.
 
El investigador español Roberto Elosúa, explicó a Efe que las 32 variantes genéticas halladas explican sólo un 1,5 por ciento de las diferencias de masa corporal que existen entre personas. Los investigadores calculan que habrían otras 180 zonas en el genoma con características comunes (presentes en el 5 por ciento de la población), asociadas al índice de masa corporal aún por descubrir

(Con información de EFE)


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