Genes no causan infartos, malos hábitos sí

Aun con predisposición genética, infartos se reducen 50% con buenos hábitos

20/11/2016 11:00
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Los genes son la principal causa de que surjan enfermedades cardiovasculares y a su vez infartos; sin embargo, el riesgo se disminuye hasta un 50% si se tienen hábitos saludables.

Un estudio realizado por el Hospital General de Massachusetts, Boston, EE.UU, afirma que la gente con una gran predisposición genética de desarrollar enfermedades cardiovasculares, pueden reducir el riesgo de muerte solamente con mantener un buen peso, hacer ejercicio y no fumar.

“El mensaje de nuestro estudio es, simplemente, que el ADN no dicta nuestro destino. Hay muchas personas, y no sólo entre la población general, sino también entre los médicos, que piensan que el riesgo genético es inevitable. Pero parece que esto no es así en lo que concierne a los infartos de miocardio”, explica Sekar Kathiresan, director de la investigación.

El análisis de los factores de riesgo

Para llegar a estas conclusiones, Kathiresan y su equipo de colaboradores, analizaron los historiales médicos y datos genéticos de más de 55.000 adultos que participaron en cuatro ensayos clínicos.

A cada participante, se le asignó un riesgo genético de enfermedad cardiovascular, portaran o no una de las 50 variantes genéticas que se saben aumentan el riesgo de sufrir infartos.

De igual manera se les asignó un perfil de estilo de vida dependiendo si tenían o no cuatro hábitos saludables:

  • Mantener un peso adecuado
  • Hacer ejercicio
  • Comer sanamente
  • No fumar

Dependiendo los hábitos que se tuvieran, los participantes fueron divididos en tres grupos: favorables (tenían tres o cuatro hábitos), intermedio (dos hábitos) y desfavorables (uno o ninguno de los hábitos).

Los genes no son los únicos responsables

Tras evaluar los datos, los investigadores descubrieron que aquellos con mayor riesgo genético y un perfil desfavorable, tenían un riesgo de hasta 90% de sufrir infartos, muerte súbita o de necesitar una angioplastía.

En cambio, el riesgo se reducía progresivamente en quienes tenían hábitos saludables, siendo el grupo de los favorables quienes reducían su riego hasta en un 50%.

“Algunas personas pueden tener la sensación de que no pueden escapar a su riesgo genéticamente predeterminado de infarto de miocardio, pero nuestros hallazgos indican que seguir un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo genético de una forma muy poderosa”, concluye Kathiresan.

(Con información de ABC)

 


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