Guía para detectar trastornos alimentarios

La obesidad en niños y adolescentes es un problema de salud pública, sin embargo, lo más grave son los trastornos alimentarios que pueden padecer.

07/06/2010 1:41
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Datos del IMSS señalan que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil, en otras notas sumedico ha publicado los problemas y consecuencias nocivas para los niños que padecen esta enfermedad tales como la artritis, sin embargo existen otras enfermedades emocionales que tanto chicos y grandes pueden padecer tales como los trastornos alimenticios.

Ante el creciente problema, la Fundación de Trastornos Alimentarios (FITA) decidió editar una guía para que los padres sepan como ayudar a sus hijos si empiezan a presentar este tipo de problemas.

“Me sentía tan mal, tan poca cosa que… me comparaba con las amigas: ellas tenían una barriga plana y yo así [hace un gesto para indicar una barriga redonda], y las piernas yo las tengo gordas, y ellas, delgaditas. Era una de las primeras veces que iba a la piscina en público”. Ejemplos prácticos como éste son con los que se van a tropezar los lectores de Educar y crecer en salud: el papel de padres y educadores en la prevención de los trastornos alimentarios. Se trata de una nueva guía elaborada por nueve especialistas en Trastornos de la Alimentación (TAC) con una única voluntad: que padres y educadores sepan cómo evitar que los adolescentes caigan en las garras de la anorexia y la bulimia.

Presentada en Madrid, gracias a la colaboración ente el Instituto Tomás Pascual Sanz y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios (FITA), cuenta con seis capítulos que aproximan a la familia y a los profesores a estas patologías pero, sobre todo, a la realidad de la adolescencia, los cambios que se producen en ella y cómo afrontarlos.

“Ese periodo oscuro al que los padres tienen miedo de acercarse y que es la edad de más riesgo para el inicio de la anorexia y la bulimia”, señala Montse Sánchez, presidenta de FITA.

Un problema complejo

Los TAC se han convertido en un auténtico problema de salud pública, cuya prevalencia ha crecido en los últimos años, principalmente entre las mujeres adolescentes y los jóvenes de uno u otro sexo. También entre los niños. “Uno de cada cinco jóvenes está en riesgo de padecerlos. Su origen es complejo, en él se conjugan varios factores: psicológicos, fisiológicos y sociales que fomentan la obsesión por la pérdida de peso y perpetúan un círculo vicioso”, declara Ricardo Martí Fluxá, presidente del Instituto Tomás Pascual Sanz.

Un círculo que, desgraciadamente, se rompe con la muerte de un número nada despreciable de chicas y chicos. “La anorexia es ya la primera enfermedad psiquiátrica infanto-juvenil que más fallecimientos provoca por encima, incluso, del abuso de drogas”, confirma Montse Sánchez.

Por este motivo y “porque cambiar conductas y actitudes en la educación es una fórmula eficaz para prevenir estas patologías, hemos realizado esta guía para padres y maestros que se aleja de la mayoría de manuales que ya existen, que son muy teóricos. No queríamos hacer una más, sino recoger la experiencia de tantos años de los profesionales que la han elaborado. Por eso, la guía además de ser clara, es rigurosa y práctica”, defiende Martí Fluxá.

Así, el manual, del que se han editado 5.000 ejemplares que podrán adquirirse a través de las instituciones que lo han hecho posible, ayuda a los progenitores a fomentar la autoestima de sus hijos, “dado que es un factor claro de protección frente a la anorexia o la bulimia”, concreta Montse Sánchez.

Orienta también sobre la frágil frontera entre el autoritarismo y la permisividad, ya que los niños y niñas que se crían sin límites pueden ser más vulnerables a sufrir los TAC, pero también problemas de abusos de drogas, además de otras conductas de riesgo.

Muestra también cómo debe ser la comunicación con los adolescentes, la forma en la que deben recibir la información y la importancia de que se les ayude a ser capaces de responsabilizarse de su propia salud, de la alimentación, además de que se preocupen de su bienestar emocional.

“No se puede dejar todo en manos de los profesores o de la televisión. La familia juega un papel prioritario a la hora de que los menores adquieran autoestima como también lo juega en la prevención de la anorexia, la bulimia o la obesidad”, determina la presidenta de la FITA. (Con información de El Mundo).


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