Hallan mecanismo de tumores

Después de 20 años de investigación se da a conocer una función de los tumores para no ser "vistos" por el sistema inmune.

17/05/2013 4:26
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Gabriel Rabinovich está logrando una proeza poco común: además de estar a punto de cercar una pieza clave del cáncer, está cerrando el ciclo que va desde el laboratorio a la cama del paciente.
 
La pieza del rompecabezas que desembocan en un tumor, es una proteína, la Galectina-1 (Gal-1). Rabinovich y su grupo del Instituto de Biología Experimental  del Conicet halló que dicha proteína tiene un papel sumamente importante en el crecimiento de tumores y la formación de metástasis.
 
Esta proteína neutraliza la respuesta del organismo e impide que el sistema inmune entre en acción, además de que ocasiona la formación de vasos sanguíneos que hacen que el tumor siga creciendo y se suministre de oxigeno.
 
El trabajo de estos investigadores les ha llevado más de 20 años, en donde se han publicado algunos de los procesos que ha llevado al conocimiento del cómo funciona la Galactina-1.
 
“Resultados preliminares en sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel muy agresivo, muestran que esta herramienta mantiene a raya al tumor, suprime su crecimiento e inhibe el de los vasos sanguíneos en un 85% de los casos”, describe Rabinovich, que será incorporado a la Academia Nacional de Ciencias.
 
Este avance de la investigación valió una patente compartida entre el Instituto Dana Farber y el Conicet, de la Universidad de Harvard y ha despertado el interés de algunos laboratorios.
 
“En los últimos meses publicamos tres trabajos importantes. Uno salió en la tapa del Journal of Experimental Medicine. Por un lado, finaliza el ciclo que comenzó en estudios de ciencia básica con una aplicación terapéutica. Y, por otro, contesta una pregunta que hasta ahora permanecía sin respuesta”, comenta el investigador.
 
En 2004, el investigador principal, ya habían demostrado que los tumores secretaban Gal-1 en niveles hasta 10 veces superiores a los de las células normales, y que permite eludir al sistema inmune.
 
“En este momento, planteamos que lo ideal era bloquear la producción de esta proteína. Pensamos en una estrategia, pero no se nos ocurría cómo hacerlo”, añade.
 
Cuando los científicos mandan evaluar algunos tumores, los patólogos les hacían la mención de la aparición de vasos sanguíneos. “Se sabe que el tumor crece en un ambiente de hipoxia (falta de oxígeno)”.
 
“La Gal-1 no solo hace que el tumor sea invisible ante el sistema inmune, sino que también genera vasos sanguíneos; entonces dijimos hagamos una herramienta terapéutica para bloquearla”, agrego.
 
La investigación recibe la financiación de la Agencia Nacional de Investigaciones Científicas y de la Fundación Sales.

(Con información de El Universal) 


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