Identifican claves para prevenir suicidios

El 10% de las personas que tienen ideas suicidas, terminan por quitarse la vida.

09/09/2013 6:36
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Cualquier comentario sobre la posibilidad de suicidarse debe ser tomado en serio, pues por lo menos el 10% de las personas que tienen ideas suicidas termina por quitarse la vida.
 
Los suicidios se han convertido en un problema de salud pública en México. La cifra oficial más reciente, que corresponde a 2011, indica que en ese año se registraron 5 mil 718 muertes auto-provocadas, lo que representa más del doble de las que ocurrieron en 1990.
 
La alta frecuencia del fenómeno puede constatarse con una búsqueda simple en internet. Un ejemplo: en la sección de Yahoo preguntas se puede leer una consulta reciente, del domingo 8 de septiembre de 2013, de un joven que se presenta como Danii, en la que dice: “¿Me quiero morir ya como hago para que no sea un suicidio? Pues tengo 13 años y quiero estar ya con papito Dios quiero respuestas que me sirvan no quiero respuestas queriendo que siga con mi vida normal… me quiero ir para otro lado donde este mejor Bye”.
 
La cantidad de respuestas que recibió fue grande y de todo tipo: desde personas que le enviaban mensajes amorosos y de aliento para seguir adelante, hasta personas que le sugerían métodos poco dolorosos para quitarse la vida. De cualquier modo, es altamente probable que ninguno de los que respondieron por internet sean familiares o amigos cercanos de este joven doliente.
 
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) existen tres etapas en las que se puede identificar que una persona puede estar considerando el suicidarse: cuando comenta cíclicamente ideas relacionadas con propia muerte; cuando se deshace de objetos queridos y cuando prepara circunstancias o escenarios para llevar a cabo el suicidio.
 
Identificar a personas que están a punto de quitarse la vida es una de las tareas más complejas para familiares, amigos y profesionales de la salud, pero el conocimiento acumulado ha permitido observar algunas claves que se repiten y que deben ser tomadas en serio por familiares y amigos.
 
Cada persona es diferente y en el caso de las personas que están pensando suicidarse hay también una búsqueda por manifestar su individualidad en este último acto. A pesar de esa diversidad de personalidades que se sienten atrapadas, existen algunas características comunes que informan sobre la posibilidad real de que la persona busque una salida provocándose daño. Los mismos NIH de Estados Unidos identificaron 12 comportamientos comunes, pero no siempre presentes, antes de un suicidio:
 
1. Tener temporadas largas con dificultades para concentrarse o pensar claramente
2. Regalar las pertenencias
3. Hablar acerca de la necesidad de “dejar todos mis asuntos en orden”
4. Tener cambios repentinos de comportamiento, por ejemplo manifestar mucha calma poco tiempo después de haber tenido periodos de ansiedad.
5. Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
6. Adoptar comportamientos autodestructivos como tomar alcohol en exceso, consumir drogas ilícitas o hacerse cortaduras en el cuerpo.
7.  Alejarse de todos sus amigos y no querer salir.
8. Tener dificultades repentinas en el colegio o el trabajo.
9. Hablar abiertamente de la muerte o del suicidio o el deseo de hacerse daño.
10. Hablar de sentirse desesperado, culpable o atrapado sin salida.
11. Cambiar horarios y hábitos de alimentación y sueño
12.  Planear o realizar acciones que facilitan el quitarse la vida, como comprar un arma o muchas pastillas.
 
Estas conductas pueden servir como clave para las personas que rodean al posible suicida para tratar de intervenir y auxiliarle a ampliar su perspectiva o punto de vista sobre una situación determinada.
 
El suicidio no es casual
Ningún suicidio es casual ni súbito. Aunque se ha visto que los jóvenes suelen tener los arranques más sorpresivos y fatales contra su propia vida en casi todos los casos se llega descubrir que el suicidio fue el último acto de un problema que se gestó a lo largo de mucho tiempo.
 
“Nos queda muy claro que el suicidio no es casual. En cada suicidio hay una construcción de íconos y significados”, explicó en entrevista con SUMEDICO Víctor Alejandro Payá, profesor de la FES-Acatlán desde hace 32 años y coordinador de un equipo de investigación de la UNAM  que revisó a profundidad  672 expedientes, además de testimonios de los médicos y cartas póstumas.
 
Ellos encontraron que uno de los hechos que aparece con mucha frecuencia detrás de un suicidio es el sentimiento que tiene la víctima de que no hay una relación justa entre lo que ella o él aportan al mundo y lo que reciben a cambio. A final de cuentas, muchos entregan su propia muerte como un regalo que busca equilibrar o poner orden en el mundo que los rodea.
 
“El título de esta investigación sobre el suicidio en México es El don y la palabra porque la palabra don, en antropología representa a un regalo tangible, pero además es un regalo que obliga al que lo recibe. La lógica de construcción de vínculos en casi todas las sociedades parte del dar, recibir y reciprocar. A través de un regalo o a través de un don hay mucha transmisión entre seres humanos. A nosotros nos interesó ver que hay dones o regalos del suicida que atenazan y que muchas veces son transmitidos a través de palabras”, indica Payá.
 
Para muchos suicidas, dice el universitario, ejecutar su propia muerte, crear un escenario y escribir una carta póstuma es la última posibilidad de establecer el “Yo” en un mundo que no ha entendido los otros mensajes ni los otros dones que le ha entregado.
 
Prevención en adolescentes
Uno de los grupos donde más ha crecido el número de suicidios y que preocupa enormemente son los adolescentes. La mayoría de los intentos de suicidio no terminan en muerte. Muchos de estos intentos se llevan a cabo en una forma en que el rescate sea posible. Estos intentos a menudo representan un grito desesperado en busca de ayuda.
 
Algunas personas intentan suicidarse de una manera que sea menos probable de llevar a la fatalidad, como envenenamiento o sobredosis. Los hombres, especialmente los ancianos, tienen mayor probabilidad de escoger métodos violentos, como dispararse. Como resultado, los intentos de suicidio por parte de ellos tienen mayor probabilidad de consumarse.
 
Los parientes de personas que intentan o cometen suicidio a menudo se culpan o se enojan mucho y pueden ver el intento o el acto como egoísta. Sin embargo, las personas que intentan cometer suicidio con frecuencia creen erróneamente que les están haciendo un favor a sus amigos y parientes al irse de este mundo.
 
Para poder identificar y atender a estos jóvenes antes de que se provoquen daños se recomienda observar los siguientes factores de riesgo del suicidio en adolescentes:
  • Acceso a armas de fuego.
  • Miembro de la familia que cometió suicidio.
  • Antecedentes de autoagresión deliberada.
  • Antecedentes de abandono o maltrato.
  • Vivir en comunidades en donde ha habido brotes recientes de suicidio en personas jóvenes.
  • Ruptura sentimental.

Identificar estos factores de riesgo es una primera clave para acercarse más a los jóvenes o buscar ayuda profesional. Para ellos y para las personas de todas las edades, lo más importante es considerar que un comentario sobre suicidio siempre debe ser tomado en serio.  


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