Identifican proteína que aumenta longevidad

La SIRT1 es una proteína ligada a los genes, por tal motivo se expresa en las personas de forma diferente.

11/09/2013 11:56
AA

Aunque el papel que tienen en el organismo las proteínas sirtuinas, es un viejo debate entre los científicos, por los resultados contradictorios que se han obtenido en diversos estudios pues unos le atribuyen propiedades antienvejecimiento y otros las refutan, una investigación de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en St. Louis, Estados Unidos, trae el tema a discusión.

El estudio explica que una proteína sirtuina llamada SIRT1 que trabaja en el cerebro, provoca un retraso significativo en el envejecimiento y un aumento de la longevidad, ambos asociados a una dieta baja en calorías.
 
La SIRT1 es una proteína ligada a los genes, por tal motivo se expresa en las personas de forma diferente, dependiendo del estilo de vida, el tipo de dieta que lleve o la exposición que tenga al sol, por ejemplo.
 
La investigación que realizó Shinichiro Imai, experto en investigación del envejecimiento y profesor en los departamentos de Biología del Desarrollo y Medicina, demostró que la SIRT1 solicita la actividad neuronal en áreas específicas del hipotálamo del cerebro, lo cual provoca cambios físicos dramáticos en el músculo esquelético y el aumento del vigor de la longevidad.
 
“En nuestros estudios de ratones que expresan SIRT1 en el cerebro, encontramos que las estructuras musculares esqueléticas de ratones viejos se parecen a tejido muscular joven”, subrayó Imai. “Ratones de 21 meses de edad (el equivalente a 70 años humanos) parecen tan activos como los de cinco meses de edad”, explica el científico.
 
El equipo científico buscó los momentos críticos responsables de la conexión entre la restricción alimentaria y la longevidad, con el conocimiento de estudios previos sobre que la proteína SIRT1 juega un papel en el retraso del envejecimiento cuando se restringen las calorías. 
 
Su método fue analizar en ratones que habían sido modificados genéticamente para producir en exceso la proteína SIRT1, algunos de ellos en los tejidos del cuerpo y otros sólo en el cerebro.
 
“Hemos encontrado que sólo los ratones que sobreexpresan SIRT1 en el cerebro (llamados BRASTO) tuvieron una prolongación significativa de la vida y retraso en la edad, al igual que los ratones normales criados en regímenes de restricción de la dieta”, dijo Imai. Los ratones BRASTO demostraron una extensión significativa de la vida sin sufrir restricción dietética.  
 
Los científicos también comprobaron que los ratones tenían un incremento importante en la actividad física durante la noche, como la temperatura corporal y el consumo de oxígeno, en comparación con los controles emparejados por edad. Además experimentaron un sueño mejor o más profundo y, tanto machos como hembras, tuvieron un aumento significativo en la longevidad.
 
El promedio de vida de los ratones BRASTO en el estudio, cuyos resultados se publican en Cell Metabolism, se amplió en un 16 por ciento en el caso de las hembras y un 9 por ciento para los hombres. Traducido a los seres humanos, esto podría significar un extra de 13 o 14 años para las mujeres, por lo que su promedio de vida sería de 100 años, y un añadido de siete años a la vida de los hombres, aumentando su promedio de vida a unos 80 años, según calcula Shin.
 
También se observó un retraso en la muerte por cáncer en los ratones BRASTO frente a los roedores control. Imai dijo que el perfil de la longevidad y la salud en los ratones BRASTO parece ser el resultado de un cambio en el inicio del envejecimiento en lugar del ritmo de envejecimiento. “Lo que hemos observado en los ratones BRASTO es un retraso en el momento en que comienza el declive relacionado con la edad, por lo que mientras la tasa de envejecimiento no cambia, el envejecimiento y el riesgo de cáncer se ha pospuesto”, explica.
 
La ciencia ha demostrado un vínculo entre una dieta baja en calorías (sin malnutrición) y la longevidad en una variedad de modelos animales. En el nuevo estudio, Shinichiro Imai y sus colegas han demostrado que SIRT1 solicita la actividad neuronal en áreas específicas del hipotálamo del cerebro, lo cual provoca cambios físicos dramáticos en el músculo esquelético y el aumento del vigor y la longevidad. (Con información de europapress) 

Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: