Importante aprender límites desde bebé

Ser muy demandantes y exigentes, con graves problemas en la escuela, indica que sus padres no han sabido ponerles límites.

29/07/2013 2:49
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 La capacidad de pensar, reconceptualizar el pasado, sentir emociones y vincularse con los demás, están englobados en el psiquismo y de acuerdo con Blanca Elena Mancilla Gómez, supervisora de servicio social en el Centro Comunitario de Atención Psicológica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, está mal construido en buena parte de los adolescentes mexicanos, probando que no puedan frenarse ante conductas desadaptativas e incluso perjudiciales para ellos y los demás.

 “Son demandantes y exigentes, con graves problemas en la escuela y sus padres no han sabido ponerles límites, hacer la función de continente-contenido, concepto que se refiere a la capacidad que se adquiere para tolerar los afectos positivos y negativos, y darse tiempo para pensar antes de actuar”, aseguró.

La experta señaló que al no saber expresarse ni pensar en lo que les está ocurriendo, los adolescentes de clase media de 12 a 16 años, evaden su realidad con conductas autodestructivas como el cutting, que dice, les permite liberar estrés y ansiedad.

 “Los afectos relacionados con el odio como la voracidad, posesividad, celos, rivalidad, separación, envidia, frustración, sobreprotección, sadismo y agresión están vueltos contra ellos mismos, por lo que resultan autodestructivos”, añadió la académica.

Mancilla explicó que una forma de voracidad es ser muy demandantes: piden cosas materiales y afectivas, sin descanso, mientras que faltan mucho a clase y exigen consideraciones especiales e inmerecidas.

“Con sus celos, un hombre impide que su pareja crezca personal y profesionalmente, pues quiere que siempre esté disponible, y a la larga, ésta se convertirá en un objeto sin valor”, ejemplificó.

La experta señaló que los padres de familia deben reconocer cuando los hijos están brndando emociones negativas y saber controlarlas o acudir a un servicio profesional para que les ayude con esta tarea, mientras que la mamá debe devolverle al pequeño el afecto negativo pero de modo amortiguado.

Como ejemplo señaló que si al estar amamantando la madre siente un mordisco agresivo, debe retirar al bebé del seno de forma cariñosa y cálidamente, pero no darle un manotazo y regañarlo.

La experta señaló que la madre es la que cría al hijo, pero que en sectores económicos altos suele ser la nana o la sirvienta, y esta persona es clave para que el niño aprenda a enfrentar los diferentes afectos.

Y cuando el niño crece un poco, es en el kínder en donde encontrará quien siga marcando esos límites, como los educadores que pueden frenar los comportamientos en función del grupo, o permitir que sigan con emociones negativas.

“Si uno como hijo no supo incorporar la figura madre-hijo, ya adolescente, incluso adulto (de 30 ó 50 años), no podrá hacer la función de contener de sus propios afectos negativos y se colocará en una posición de riesgo que podría llevarlo a realizar algo destructivo para sí mismo, por ejemplo, enojarse con el jefe y así poner en riesgo su trabajo”, dijo Mancilla Gómez.

La psicóloga señaló que los afectos negativos se dan por igual en hombres y mujeres, sin embargo, los hombres son más refractarios a la psicoterapia y las mujeres tienen más capacidad de buscar ayuda profesional.

“El modelo terapéutico para trabajar los afectos psicopatológicos se escoge según la capacidad mental del paciente. Si éste tiene un aparato para pensar, le conviene el psicoanalítico; si no es capaz de hacer asociaciones, pero puede detectar sus modos de interacción, el ideal es el sistémico”.

La académica sostuvo que a partir de la patología de los afectos es como se desarrollan los casos de bullying, de pandillerismo juvenil y de delincuencia. (Fuente: UNAM)


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