Importante, diagnosticar el dolor neuropático

Este malestar puede ser sólo una molestia o convertirse en un dolor insoportable e inmune a analgésicos, dice experto a SUMEDICO.

19/08/2010 12:09
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Es un mal día, la tristeza asoma en sus ojos, mientras en su cara se refleja el gesto de dificultad para moverse. Infructuosamente trata de incorporarse y al mismo tiempo rascarse al no soportar más la comezón, María Elisa Tavera López tiene un severo dolor neuropático.

A sus 69 años de edad, pinta pocas canas y su rostro no cuenta con las arrugas que pongan en evidencia su edad; sin embargo, los dolores provocados por la diabetes y la descalcificación de los huesos, la hacen sentirse aún más anciana.
Es difícil para ella, una mujer que ha sido independiente y sumamente activa en toda su vida, tener momentos en los que se siente imposibilitada a realizar sus actividades diarias. El dolor la fatiga y, por lo mismo, la deprime. En ocasiones, no sale de la cama en todo el día, ni siquiera para comer o ir al baño.
Sin embargo, al recordar que en el Instituto Nacional de Salud, donde ella se atiende, existen casos de personas de 40 años o menos, incluso de jóvenes de 20 años que sufren este mismo dolor, por diversos padecimientos, María Elisa hace un esfuerzo aún mayor, prosigue su tratamiento basado en medicamentos y ejercicios, en la aplicación de cremas y pomadas, pues es la única forma en la que puede aliviar el dolor y seguir con sus actividades en los diversos talleres de manualidades.
El dolor neuropático se presenta como uno de los mayores retos para las autoridades médicas, pues generalmente tiene un diagnóstico tardío, de hasta 3 ó 5 años, lo cual provoca que el paciente pueda llegar a estados de incapacidad.
Además, al derivar de complicaciones en enfermedades crónicas, el dolor neuropático afecta a un porcentaje importante de la población, con un alto costo; tan sólo en el caso de la diabetes afecta a 700 mil pacientes, en el IMSS su atención requiere de entre 2 mil 670 y 3 mil 560 dólares al año, por persona.
Así lo apuntó Emilio Muciño, maestro en Economía de la Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), al destacar que es necesario que las autoridades médicas adopten las medidas necesarias para que los doctores en las clínicas familiares puedan diagnosticar oportunamente este padecimiento.
Por su parte, la doctora Lilia Andrade Ortega, adscrita al Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, explicó que el dolor neuropático es una afectación del sistema nervioso periférico, y se caracteriza por sensaciones de ardor o cosquilleo en todo el cuerpo, o bien de descargas eléctricas; estos síntomas provocan otras alteraciones, como depresión, ansiedad, problemas para dormir y falta de energía.
Otras sensaciones son sentir pinchazos de alfileres o agujas, hormigueo, adormecimiento, hinchazón, o exceso de frío o calor.
Existen diversos tipos de dolor neuropático, el más frecuente es la neuropatía diabética, la cual deriva de una elevación de la azúcar en la sangre por tiempo prolongado.
Si bien el dolor puede disminuir con un buen cuidado de la enfermedad y revertir al llevar los valores de glucosa en sangre a la normalidad, es preciso que cuente con un tratamiento.
Esto, porque los síntomas pueden ser severos, pues es posible en ciertos casos que por el daño a los nervios periféricos el paciente puede tener pérdida de las funciones normales de estos nervios. Esto originará que la zona donde se encontraba trabajando el nervio no tendrá sensibilidad y estará dormida, o incluso podrá haber pérdida de vello, palidez de la piel y sequedad en la zona afectada.
Otros tipos de dolor neuropático
La doctora Andrade Ortega refirió que dentro del dolor neuropático existe también el tipo de neuralgia postherpética, la cual deriva de la infección conocida como Herpes-Zoster, que es una reactivación del virus de la varicela que se encuentra latente en ciertas células del sistema nervioso.
Bajo condiciones de debilidad del sistema inmune (desnutrición, enfermedad grave, SIDA, edad avanzada, etcétera) el virus despierta y da lugar al Herpes Zoster, erupción de vesículas y enrojecimiento con un dolor muy intenso en una zona delimitada de la piel.
Algunas veces, particularmente en la gente de edad avanzada, uno o varios de los síntomas de Herpes-Zoster persisten por largo tiempo después de que las lesiones en la piel se han curado.
En estos casos hay gente que pude continuar con parálisis facial, dolor de cabeza o dolor intenso en la piel de la cara, lo cual puede llegar a ser realmente difícil de curar.
Por alguna razón que no se conoce del todo, las fibras nerviosas encargadas de la sensibilidad de la piel son muy sensibles al daño por el virus del Herpes Zoster y por lo tanto son las más dañadas y las que continúan lesionadas durante tiempos prolongados. Por este motivo, la principal consecuencia que algunas personas ancianas pueden tener después de padecer Herpes Zoster, es un dolor intenso en el mismo sitio donde tuvieron la erupción.
De ahí la importancia de su diagnóstico en etapas tempranas, pues los médicos cuentan con varias opciones de tratamiento que benefician a los pacientes con una notable mejoría, sobre todo cuando se utilizan varias estrategias en combinación de fármacos como anticonvulsionantes, antidepresivos, o incluso con medios alternativos como acupuntura,
Hay otras enfermedades que pueden provocar dolor neuropático, como son las infecciones; inflamación; hernia de disco; tumores; trastornos de la glándula tiroides, artritis o lupus eritematoso; lesión cerebral por infartos o hemorragias; golpes en extremidades, principalmente en hombros, caderas o tobillos; uso excesivo de una articulación, como las muñecas al trabajar en computadora.
Otro tipo de dolor neuropático es la neuralgia del trigémino, caracterizado por dolor facial agudo y punzante cerca de la nariz, la boca, los ojos y las orejas, intercalados con períodos sin dolor.
Las neuropatías por compresión como el síndrome del túnel carpiano, dolor en la mano y la muñeca por el uso constante del mouse de la computadora; esclerosis múltiple que afecta a piernas y brazos, principalmente.
Se encuentra también el dolor neuropático relacionado con el cáncer, ya sea por tumor o quimioterapia; el inducido por fármacos; y algunos casos de espalda y cuello, entre otros, concluyó la especialista.

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