Infidelidad, naturaleza del ser humano

Si se considera que el ser humano es un animal más, se ve que hay poca monogamia en la naturaleza.

25/06/2015 3:52
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Las infidelidades están a la orden del día y parece que nos gusta engañarnos a nosotros mismos fingiendo que estamos felizmente en pareja, cuando lo que nos atrae es el adulterio.

 
Helen Fisher, antropóloga y bióloga, asegura que durante un tiempo ansiamos enamorarnos, formar una pareja estable y tener hijos, pues después de esa etapa, aproximadamente de cuatro años, se entra en la monotonía, se produce el desgaste y no se puede evitar el deseo de escapar con otra persona, lo que es normal y consecuencia irremediable de varios procesos químicos cerebrales.
 
Si se considera que el ser humano es un animal más, se ve que hay poca monogamia en la naturaleza; sin embargo, el ser humano piensa, razona y sustentas sus relaciones sentimentales en la fidelidad sexual, explicó Paloma Moreno, jefa del Departamento de Filosofía del I.E.S. Gonzalo Torrente Ballester.
 
Una encuesta realizada por el Instituto IPSOS encontró que la atracción o el amor por otro, la curiosidad de vivir una experiencia diferente, vengarse del cónyuge, comprobar que la pareja ya no es lo que se necesita, hacer realidad fantasías que el matrimonio no permite o tener una aventura para “salvar la relación”, son los motivos por los que una persona engaña a su pareja
 
Además, el sitio AshleyMadison.com, de contactos extramatrimoniales, descubrió que la falta de sexo en el matrimonio es la razón más común por la que las mujeres buscan satisfacer sus necesidades fuera de casa. 
 
De acuerdo con su estudio, 19.5 por ciento de las usuarias viven un matrimonio sin sexo, 37 por ciento sólo disfruta una noche de pasión al mes y 21.8 por ciento vive su matrimonio sin emociones. 
 
Aunque el adulterio se vincula más a los hombres, las personas infieles entre 30 y 45 años son 50 por ciento hombres y 50 por ciento mujeres. 
 
Sin embargo, Moreno indicó que aunque los datos son alarmantes, también hay parejas que verdaderamente son felices y basan su relación en el amor y la fidelidad. 
 
En un estudio realizado con ratones se encontró que los ratones de campo son monógamos y les son files a su pareja, mientras que los de monte son promiscuos porque los primeros tienen muchos más receptores de oxitocina y vasopresina en las áreas de recompensa. 
 
Y aunque no es igual con los humanos y la fidelidad depende de otros factores, algunas variantes de los receptores de vasopresina se relacionan con una mayor o menor promiscuidad, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Finlandia. 
 
Helen Fisher dijo que mantener la llama viva y evitar la infidelidad es manteniendo relaciones sexuales regularmente, innovar para no caer en la rutina y mantener contacto físico de forma continua (Con información de El País).

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