Inseguridad económica fomenta obesidad

Investigaciones ponen en evidencia que la no garantía de una estabilidad financiera provocan mayor estrés y, en consecuencia, obesidad. n

11/01/2011 11:28
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Recientemente la Secretaría de Salud manifestó su preocupación porque entre el 30 y 40 por ciento de la población padece de estrés, por  lo que México ocupa ya el segundo lugar con este padecimiento a nivel mundial, igual que como ocurre con la obesidad; lamentablemente no hay posibilidades de revertir  rápidamente estas situaciones, pues ambos males se ven acentuados por el problema de la  baja economía.

De acuerdo a una investigación de la Universidad de Oxford, Reino Unido,  el  estrés causado por la inseguridad económica incrementa las posibilidades de desarrollar obesidad, incluso en  los países de alto desarrollo.

“El estrés de vivir en un sistema social competitivo sin un estado de bienestar poderoso hace que las personas coman más”, se enfatiza en las conclusiones de esta investigación, donde se refiere, además, las deficiencias de las  estrategias emprendidas en nuestro país y otras naciones para luchar contra ambos padecimientos, pues únicamente se alienta a las personas a cuidarse a sí mismas, pero no hay estrategias integrales que combatan las diversas causas externas del estrés y la obesidad.

El  responsable de la investigación Avner Offer sostuvo que estos planteamientos se  basan en el análisis a las poblaciones de once países ricos con diferentes sistemas económicos, revelándose que en los países en los que imperaba los regímenes económicos de libre mercado, con economías muy competitivas y ausencia o menos presencia del estado de bienestar, los índices de obesidad se triplican.

La investigación implica también la comparación entre cuatro países con sistemas de mercado liberales, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Australia, con respecto a siete naciones de Europa que, tradicionalmente cuentan con mayor protección social: Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Noruega, España y Suecia. Los resultados indican que los estadounidenses y los británicos son mucho más propensos a desarrollar obesidad que los noruegos y los suecos.

Así, se pone en  evidencia que la obesidad tiene causas sociales más complejas.   Para descartar otros factores, el equipo de investigadores ha tomado en cuenta la disponibilidad de alimentos de alto contenido calórico, así como las cadenas de comida rápida y supermercados.

Adicionalmente, los investigadores midieron el impacto de la comida rápida usando el índice de precio creado por The Economist, que muestra las variaciones internacionales en el coste de la hamburguesa Big Mac de McDonalds, lográndose  establecer que “la disponibilidad de comida rápida tiene la mitad de efecto que la inseguridad económica sobre la prevalencia de la obesidad. La influencia más poderosa que hemos descubierto sobre los niveles de obesidad es la inseguridad económica”.
 

(Con información de 20minutos.es)


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