Jacob Miller, a sus 15 años pesaba 320 kilos

Por un problema hormonal, subía en promedio 45 kilos cada año

28/06/2016 1:16
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Jacob Miller sufría de constantes burlas y acoso en la escuela debido a su apariencia física, pues a sus 15 años pesaba 320 kilos y medía 1,95 centímetros, algo que ponía en riesgo su salud.

Desde que nació Jacob fue grande y debido a esto se tuvo que adelantar la cesárea porque de haber concluido la gestación, su peso habría sido de 5,3 kilogramos aproximadamente.

Cuando tenía un año de edad, ya pesaba 23,5 kilogramos y en promedio, cada año subía 45 kilogramos.

Los médicos indicaron que padece un problema hormonal que le provoca subir extremadamente de peso, lo que no sólo daña su autoestima, sino que lo mata lentamente.

Para salvar su vida, sus padres y los médicos diseñaron un plan para ayudarlo a perder peso y combatir la diabetes, celulitis, problemas del corazón y apnea del sueño que surgieron a raíz de su obesidad.

Por ello, se le practicó un bypass gástrico aunque antes se le indicó una dieta estricta para perder 34 kilos y se cambiaron algunos hábitos

Tras la cirugía, Jacob pasó de ser talla 10 X a 5X e incluso corrió un maratón de 5 kilómetros, un gran logro ya que antes, no podía caminar ni cinco minutos.

Debido a las agresiones que sufrió en su escuela, Jacob se cambió a otra donde sus compañeros son más comprensivos y lo ayudan en su proceso de perder peso.

Ya ha entablado nuevas amistades, sale a divertirse e incluso acudió a su baile de graduación donde no dejó de bailar toda la noche.

Sin embargo, el camino que le queda recorrer para perder peso es muy largo y en ocasiones, la báscula le dice lo que no quiere escuchar: que no está cumpliendo su meta.

“Es duro, pero no tan duro como era antes de la cirugía”, relató.

A un año de la cirugía, Jacob puede caminar hasta media hora sin cansarse, realiza ejercicio y se esfuerza por llevar un mejor régimen de alimentación.

“Jacob llegó con una forma muy única de obesidad infantil. Diría que era el mayor peso más alto que jamás he visto, así que no sabíamos exactamente como iba a funcionar la cirugía o cuánto peso bajaría, pero si bajó de peso y lo ha mantenido durante un año. En términos metabólicos, ahora está mucho más sano de lo que estuvo en los últimos cinco años”, relata Tom Inge, el médico pediatra que atendió a Jacob.

Ahora Jacob pesa 240, su diabetes se fue y tampoco tiene apnea del sueño, además de que ya puede sentarse en el asiento delantero del automóvil.

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“Es un cambio en estilo de vida, básicamente debes cambiar todo de ti mismo, pero es un cambio para mejor”, relató.

(Con información de Upsocl y Cincinnati Children’s)


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