La dieta que alarga la vida

Se considera que la dieta paleolitica contribuye a la longevidad, ¿es cierto?

28/11/2016 10:36
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La dieta paleolítica ha sido considerada como el régimen de alimentación más saludable que ayuda a alargar los años de vida; sin embargo, un nuevo estudio afirma que sus efectos pueden ser más dañinos que benéficos.

Este tipo de alimentación se caracteriza por consumir alimentos que estaban disponibles en la época de las cavernas como la carne, pescado, frutas y verduras, lo que supone una alta ingesta de proteínas y muy pocos carbohidratos.

El problema, según un estudio de la Universidad de Granada, es que implica riesgos para la salud como las enfermedades de riñón a largo plazo.

Menos proteínas, más carbohidratos

Un estudio de la Universidad de Sidney, Australia, indica que consumir dietas ricas en carbohidratos y carentes de proteínas, aumentan en el organismo los niveles de FGF21, una hormona que el hígado segrega y a la que se le atribuyen efectos saludables, por ejemplo, contribuir a la longevidad.

Tras analizar a roedores, los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, descubrieron que la razón es su efecto protector del sistema inmunológico.

Los especialistas comprobaron que si se aumentaba la producción de esta sustancia, la vida de los roedores se alargaba en un 40% debido a que la función inmune del timo (órgano que se daña con la edad, pierde su funcionamiento y aumenta el riesgo de infecciones), estaba preservada por la hormona.

“Ya se sabía que FGF21 se estimulaba con la dieta pobre en proteínas, que indirectamente suele ser una dieta rica en carbohidratos. Pero la importancia que tiene este trabajo es que se han utilizado mil ratones alimentados con 25 dietas elaboradas con diferentes proporciones de nutrientes”, explica Francesc Villarroya, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Instituto de Salud Carlos III.

¿Por qué no abusar de las proteínas?

Las proteínas son necesarias para el organismo, pero no hay que abusar de ellas porque aumentan los riesgos de padecer problemas del riñón.

“Este órgano necesita trabajar más para excretar el exceso de urea proveniente de las altas dosis de este nutriente” , explica Virginia Aparicio García-Molina, autora principal del estudio de la Universidad de Granada.

En este sentido coincide el bioquímico Francesc Villarroya, quien añade que el hígado fuerza mucho su trabajo, lo que dificulta el procesamiento de las proteínas para ser eliminadas.

Además de estos daños, el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, indica que hay otros como son:

  • Debilidad
  • Riesgo de fractura ósea
  • Ganancia de peso a largo plazo
  • Síndrome metabólico
  • Daño renal
  • Desordenes gastrointestinales
  • Pérdida del autoestima
  • Depresión
  • Alteraciones en el comportamiento alimentario.

¿Cuál es la mejor dieta?

Villarroya señala que tener altos niveles de la hormona estimula la grasa parda para quemar glucosa y grasa de la sangre, lo que ayuda a combatir la obesidad y diabetes.

“Tras un mes de tratamiento con la FGF21, parece que disminuye el peso y las grasas en sangre, pero no se ven buenos resultados en glucosa”, detalla el experto.

Asimismo, indica que esta hormona también puede estimularse con una dieta rica en ácidos omega 3, los cuales se pueden encontrar en el pescado azul como salmón, sardinas o atún.

“Hemos descubierto que este ácido actúa como un regulador clave de la síntesis de la hormona en el organismo”, concluye.

(Con información de El País)


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