La equinoterapia sí beneficia a mi hijo: testimonio

Una madre de familia narra lo difícil que fue hallar una terapia para su hijo que padece déficit de atención con hiperactividad.

24/07/2013 4:14
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La convivencia constante con los caballos ayuda a mi hijo a relajarse, le trae muchos beneficios, y es justo en esos días que él realmente descansa y se relaja, dijo a SUMEDICO la señora Gabriela Rosas Escorza, madre de Kirk Itiel Slayden, que ya cumple una década de tomar equinoterapia.

Kirk Itiel cursa déficit de atención con hiperactividad y él mismo dice sentirse contento y a gusto al tomar la equinoterapia cada viernes desde hace 10 años, porque se siente mejor y con más ganas de experimentar otro tipo de actividades, y la señora Rosas Escorza, dice sentirse agradecida por la manera como su hijo va evolucionando.

No obstante, como relata la señora Rosas Escorza, llegar a este punto fue sumamente difícil, ya que ambos tuvieron que luchar no sólo contra la discriminación que surge a consecuencia de la ignorancia ante la condición del niño en escuelas regulares y algunas “supuestamente especializadas”, sino enfrentaron problemas derivados de la misma condición, como que Kirk asegurara que la escuela no es para él.

Larga peregrinación
Kirk no era aceptado en ninguna institución debido a su padecimiento, y fue de plantel en plantel, de la mano de su madre, incluyendo escuelas de educación especial y algunas en las que el niño no duraba ni un día inscrito, situación que orilló a la señora Rosas a tomar medidas extremas como permanecer en el patio de la escuela mientras su hijo tomaba clases, porque ella era la única persona que podía tranquilizarlo; no obstante, Kirk no tenía ningún tipo de adaptación.

La señora Rosas y su hijo deambularon por instituciones y escuelas como el centro de atención múltiple USAER, la escuela de educación especial Citybank, el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro, y la escuela de educación regular Nepal sin hallar satisfacción ni entendimiento.

Posteriormente, Kirk fue recetado con Ritalín, “pero este medicamento tiene una pequeña ventana de error del 1%, porque al otro 99% de quienes lo toman sí le hace efecto”, explicó la señora Rosas.

Por desgracia, las esperanzas de mejorar la calidad de vida de Kirk vía el fármaco se perdieron en ese 1%.

“El medicamento solamente lo drogaba, lloraba todo el tiempo y en una ocasión se golpeó él mismo”, relató la señora Rosas.

Trotando y en zig zag
Fue entonces que le sugirieron meter a Kirk a clases de natación y también le recomendaron la equinoterapia, la cual ya era aplicada en las mismas instalaciones del agrupamiento montado de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, en la delegación Iztapalapa.

“Llegamos acá hace 10 años, y desde entonces ya se aplicaba la equinoterapia, gracias al licenciado Marcelo Ebrard, cuando era secretario de Seguridad Pública. Éramos un grupo nutrido, de unas 50 familias, a las que inclusive transportaban en camiones, y de las cuales, si acaso, sólo quedamos tres o cuatro”, explicó.

Fue entonces que Kirk Itiel encontró el espacio necesario, la tranquilidad y no sólo eso, sino también la adaptación.

“Me gustan los caballos -dice Kirk visiblemente emocionado-, cuando vengo me siento relajado, me gustan los ejercicios, el zig zag, el trote y el galope bonito; además me llevo muy bien con los instructores, me siento en confianza con ellos; y los caballos son muy bonitos”.

Kirk nos dice que quizás en el futuro le gustaría dedicarse a dar equinoterapia, para ayudar a “niños con capacidades diferentes y darles una mejor vida”, explicó.

En cuanto a la manera como los usuarios y pacientes perciben la aplicación de la equinoterapia, la señora Rosas Escorza señaló que más allá del servicio terapéutico que brindan los instructores de la SSP-DF a los niños, el trato de parte de ellos “es muy bueno, todos son buenos, tratan a los niños con respeto, sin importar el tipo de discapacidad que tengan; tienen mucho apego a ellos, y tratan de que los niños se hagan independientes”.

Finalmente, la señora Rosas quiso aclarar que jamás le han cobrado un peso, y eso es señal de que “todo lo hacen por el bienestar de los niños”, y refirió que recomienda ampliamente a los padres de familia llevar a sus hijos al Centro de Equinoterapia del Distrito Federal, porque “hay mucha gente que ignora que pueden traer a sus niños aquí”, concluyó.

Actualmente, tras respetar los deseos de Kirk de no acudir a una escuela regular, ya que no encuentra ningún tipo de adaptación, se encuentran explorando diversas opciones para que el muchacho tenga un buen empleo y calidad de vida.

“Hemos estado buscando cursos sobre cosas que le gustan a él, como mecánica, repostería, inglés, un curso de manejo y hasta una escuela para preparar comida china. Son cosas que le interesan en verdad, y estos avances se han logrado gracias a la atención que recibe, la equinoterapia ha sido muy benéfica para él”, concluyó.

Por su parte, Kirk Itiel hizo un llamado a los niños con capacidades diferentes para que acudan a recibir terapia con caballos.

“Vengan a equinoterapia, de esa manera podrán tener un mejor futuro”, dijo efusivamente.


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