La esclerosis múltiple no me impide nada

Cambios de humor, desconocimiento de sí mismo, problemas de memoria fueron los síntomas que padeció el músico antes del diagnóstico.

17/12/2012 6:15
AA

José Cruz, músico y líder del grupo mexicano de blues Real de Catorce, comenzó a sentirse extraño, “como si no fuera yo”, y recordó que, poco a poco, fue siendo víctima de inexplicables y radicales cambios de humor, mostrándose “deprimido y después irritable, muy irritable”, todo esto, cinco años antes de ser diagnosticado con esclerosis múltiple.

“En el año 2000 tuve un evento importante, además de una trombosis, porque padezco de un problema con la regulación de la coagulación, y fue hasta 2005 que me diagnostican en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición ‘Salvador Zubirán’”, cuenta José.
 
Aun cuando José se sentía mal y no reconocía los síntomas como algo previo, tardó cinco años en tener un diagnóstico preciso, a pesar de haber acudido con algunos neurólogos “por la necesidad de sentirme bien y averiguar qué tenía”.
 
No obstante, esa tardanza la atribuye a la misma pasión que sentía por la música, “porque estaba muy entregado al grupo, a Real de Catorce, en grabaciones y giras, y realmente no atendía estas señales, porque me sentía raro, perdí la memoria, olvidé las letras, tuve que usar un atril para leerlas, luego comenzaron problemas dentro del grupo y yo no sabía qué estaba pasando”, relata.
 
Neuropatías, erupciones en la piel, “como verdugones”, fueron algunos de los efectos que la enfermedad generó en el organismo de José, quien con voz lenta que parecería denotar mucha paciencia, y contrario a las repentinas traiciones de su memoria, recuerda que el peor evento ocurrió “el 28 de noviembre de 2005, fue cuando tuve el brote más fuerte, que me llevó al hospital”.
 
Fueron cuatro semanas las que vivió José Cruz entre la consciencia y la inconsciencia, “sin memoria, lo que afectó mi nivel cognitivo, la enfermedad progresó, porque va avanzando poco a poco, y yo ya estoy en la fase secundaria progresiva. Entonces lo que procura la Red de Apoyo es darme calidad de vida, para que pueda seguir trabajando, tocando, componiendo canciones a mi capacidad, con mi silla de ruedas y mi tanque de oxígeno”, señaló.
 
La Red de Apoyo a José Cruz nació en 2006, después que el resto de los músicos de Real de Catorce y los representantes “se negaron a apoyarme, y a la Red se sumaron mi familia, los fans del grupo y la comunidad artística”, explicó.
 
“Tengo una necesidad de trabajar, porque tengo una hija, muchos me dicen que qué valor tengo, pero no es valor, es necesidad, tengo por quién trabajar, tengo mi pareja, y eso me da mucho ánimo de seguir, como digo en mi canción: ‘El guerrero llega lejos aunque sea con bastón’”, refirió José Cruz, quien en algún momento fuese considerado el músico de blues más representativo de México.
 
Con la enfermedad progresando en su cuerpo desde el año 2000, y a pesar de los problemas de salud derivados, José Cruz ha grabado dos discos, uno de ellos dedicado a la cantante mexicana Rita Guerrero, que falleció de cáncer, y ha realizado recitales que son bien acogidos por ese público que le profesa fidelidad al músico.
 
Discriminación y sensibilización
No obstante, José Cruz fue víctima de discriminación por parte de sus ex músicos y ex representantes, los cuales, inclusive, interpusieron una demanda en su contra exigiendo salarios caídos, seguridad social, etcétera.
 
“Minimizaban mi enfermedad, la ponían en duda y se quejaban de mí. Publicaron cartas haciendo referencia a ello, así que, finalmente, levanté una querella en la Conapred, y ésta los citó y conminó a abandonar la demanda, porque no tenía fundamento, y a que tomaran cursos de sensibilidad, imagínate qué vergüenza”, señala.
 
A pesar de los estragos de la enfermedad, había quien dudaba del estado de salud de José.
 
“No reconocía quién era yo, imagínate, mucho menos si sabía tocar la guitarra o la armónica, y mi familia me ponía el video del grupo, ‘De cierto azul’, para que me reconociera yo mismo, y yo decía ‘¿yo soy ese?’; y pasó el tiempo hasta que regresó la memoria y empecé a acercarme a la guitarra”, cuenta José quien, a pesar de la rigidez que tiene en sus extremidades no para de mover las manos con suavidad para acentuar sus palabras.
 
Sin resignación
Por otro lado, José explica que no se ha resignado, “porque esto es lo que me tocó vivir (…) pero la esperanza muere al último”.
 
“La enfermedad no me impide nada, es una fortaleza que surge de mi interior, es difícil que me doblegue, y yo seguí en esto. Tengo ya dos discos grabados, y ahí estamos con todo y los medicamentos y las terapias. Una tanatóloga viene cada semana para acompañar mi duelo, porque es un duelo de todos los días, y le da terapia a mi hija… Esto me ayuda a entender la enfermedad”, asevera.
 
En su casa, su habitación, entre revistas de política, libros de meditación, una tableta electrónica por medio de la cual se mantiene en contacto con redes sociales, en donde muestra su preocupación sociopolítica, José sonríe.
 
Afuera, en otras habitaciones, se reparten los instrumentos de Real de Catorce, partes de una batería, amplificadores alfombrados, cables enrollados como culebras en letargo, en las paredes puede verse, por medio de pósters, parte de la carrera de este músico imaginativo que hoy tiene otra lucha, además de la diaria que es juntar notas musicales para darles coherencia.
 
Pero José Sonríe, habla de política y fútbol, se da tiempo para recordar viejos tiempos, y concluye con un mensaje dirigido “a la gente que padece enfermedades: recuerden que la espiritualidad, la esperanza, están contenidas en nosotros mismos, son un patrimonio humano, no lo suelten… No se alejen de su espiritualidad”, concluyó sonriendo, siempre sonriendo.

Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: