La hiperactividad no es una enfermedad

No se trata de “una nueva enfermedad”, ya que se conoce y está descrita con diferentes denominaciones a lo largo de todo el siglo pasado.

07/06/2010 2:09
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No debe hacerse referencia a “la hiperactividad”, sino de hiperactividades con diversas formas de expresarse clínicamente, de acuerdo con Alberto Lasa, quien fuese Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente, quien lidia con una de las cuestiones que divide al gremio, la medicación en los niños hiperactivos.

En una entrevista realizada en el año 2006, explica que no se trata de “una nueva enfermedad”, ni es “nueva”, ya que se conoce y está descrita con diferentes denominaciones a lo largo de todo el siglo pasado. Tampoco es una “enfermedad”, a lo más, es un conjunto de síntomas o síndrome que reúne inestabilidad o inquietud (motora y emocional), impulsividad e impaciencia, y dificultad para concentrar la atención, todos ellos combinados en diferentes intensidades.

Hasta en EE. UU., que es de donde procede la idea de “hiperactividad es una enfermedad”, los expertos en el tema hablan ya de la inexistencia de una hiperactividad pura o aislada y de que al menos “en un 70% de casos está asociada a diversas co-morbilidades”. Tampoco es cierto que tenga “un” tratamiento sino varios y combinables en diferentes formas, dependiendo del tipo de hiperactividad y de los recursos sanitarios y también socio-educativos, apuntó.

De acuerdo con el especialista, la medicación más utilizada es el metilfenidato, un derivado de la anfetamina. Por tanto es una sustancia que en algunos países está sometida a la legislación que afecta al uso de estupefacientes con limitaciones para su uso (Francia o algunos países nórdicos, por ejemplo). También en Estados Unidos ha estado desaconsejado su uso en menores de seis años y propuesto  (Informe Consenso 2000) que se autoricen ensayos clínicos para tener datos fiables de sus efectos.

No existía ningún trabajo que hubiera estudiado los efectos de estos fármacos en tratamientos superiores a un año de duración pese a lo cual su uso masivo se ha convertido en EUA en un problema socio-sanitario de costes y beneficios gigantescos.

Su éxito tiene que ver con que algunos casos (el 60% según los favorables a su uso) se logra una remisión sintomática importante. También presentan efectos desfavorables y están contraindicados en otros casos de hiperactividad, los asociados a psicosis infantiles, por ejemplo.

Se sabe poco de lo que ocurre a largo plazo, sobre todo si se usa en niños pequeños. También se habla de su “mal uso”. Son anfetaminas y existen chicos de entre 10 y 14 años que las piden “porque vienen bien para estudiar”.

Dependiendo de las causas: vulnerabilidad biológica, problemas psico(pato)lógicos diversos, factores socio-familiares y escolares, son los tratamientos que se ofrecen. El doctor explica que se deben combinar formas de tratamiento además de las farmacológicas, cuando sea necesario, las psicoterapéuticas, así como intervenciones de asesoramiento o de modificación de la situación sociofamiliar del niño, junto con ayudas escolares y psicopedagógicas.

Cada niño hiperactivo debe ser tratado conforme a las características de su trastorno, las peculiaridades de su personalidad, su entorno familiar escolar y social, concluyó.
 


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