La ilusión mantuvo con vida a los mineros chilenos

Después de casi dos meses y medio de de vivir bajo los escombros a varios kilómetros de profundidad, los mineros resisten gracias a la ilusión.

14/10/2010 4:37
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Especialistas dicen que en situaciones de encierro prolongadas es muy dificil mantener una buena salud física y mental, los estudios comprueban que el 20% de personas que viven así, les quedan secuelas como el síndrome de estrés postraumático. Sin emabrgo, los 33 mineros la libraron bien.

Después de más de dos meses de vivir a 700 metros bajo tierra, los mineros logrron salir con una salud física y sicológica muy buena para las condiciones en las que vivieron ese tiepo, dicen los médicos especialistas.

El factor que influyó más en la parte sicológica due la comunicación que mantuvieron con sus familias y la ilusión de reunirse con sus seres queridos, indicó Jorge Álvarez Martínez, especialista en intervención en crisis de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

Rutinas y actividades para no caer en desesperanza fueron útiles. Entre ellos se daban ánimos y se ayudaban. En el momento en que un minero entraba en crisis, sus compañeros le servían de soporte, refirió.

El encierro, agregó, es abrumador, y más a tantos metros bajo tierra, con poco oxígeno y con poca luz; aunque ellos se las ingeniaron para alumbrarse con sus mismos instrumentos, esta luminosidad no fue suficiente.
 

De hecho, subrayó, los 33 hombres sabían que estaban en una condición precaria y con posibilidades no muy ciertas de salir.

Además, comentó, desde el 5 de agosto, fecha en que se produjo el derrumbe de más de 700 mil toneladas de roca, las cartas que intercambiaban y la comunicación posterior que mantuvieron con sus familias vía videoconferencias, los ayudó a sobrevivir.

Tras analizar situaciones similares, se puede decir que el caso de Chile fue distinto. Los familiares se mantuvieron ilusionados con la idea de verlos salir.

No todos reaccionarán igual

El especialista de la FP, destacó que cada minero reaccionará en forma distinta. Unos saldrán eufóricos y agradecidos de seguir con vida; sin embargo, otros podrían deprimirse y no sentirse tan contentos al ser rescatados.

Incluso, aclaró, es muy factible que muchos presenten secuelas de trastorno de estrés postraumático, es decir, consecuencias de la exposición a una situación extrema. “Sin embargo, es algo que no se puede diagnosticar hasta valorar su comportamiento ya en libertad”.

Una persona puede padecer este trastorno tras sufrir un asalto violento, un secuestro exprés o tras un desastre natural. En todas estas experiencias hay una situación de sorpresa que rebasa la capacidad emocional de respuesta del individuo, señaló.

Todo aquel que se expone a una situación extrema desarrolla un trauma, pero la manera de enfrentarlo hace la diferencia, pues el fenómeno limita a las personas para resolver racionalmente su vida y desenvolverse en su núcleo familiar, laboral o en aspectos sociales. “Quienes se vean en esta circunstancia requerirán atención especial”.

Álvarez Martínez subrayó que la readaptación dependerá de cada minero. Los expertos deberán atender esta situación y descubrir si alguno de ellos enfrentaba una condición anterior que ahora pudiera agravarse. (Fuente: UNAM)


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