¿La masculinidad se encuentra en crisis?

Los cambios sociales y económicos han propiciado que la relación entre hombre y mujer cambie y se aleje de lo tradicional, dijeron expertas.

26/09/2012 9:08
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La masculinidad ha ido cambiando con el paso del tiempo y los roles entre hombre y mujer se han adaptado a los cambios sociales y económicos durante los últimos 40 años, explicaron a SUMEDICO las doctoras María Teresa del Bosque y Dolores Montilla, de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, durante la charla denominada “Masculinidad. Una mirada desde el Psicoanálisis”.

De acuerdo con la doctora Del Bosque, la intención es dar una visión sobre cómo se estructura la masculinidad, los cambios en su configuración y cómo es actualmente, llegando a considerar que, en efecto, la masculinidad está en crisis.

“Se trata de explicar su actualidad en base a los cambios sociales, ideológicos y económicos tanto del hombre como de la mujer durante las últimas cuatro décadas”, explicó la doctora Montilla, sin embargo, hizo hincapié que estos cambios no deben ser solamente negativos sino significar también un beneficio, “opciones positivas que ofrecen un cambio en relación a la mujer y a la masculinidad”, señaló.

Un factor importante para estos cambios es la velocidad de la información y la manera como las personas se relacionan a partir del auge de las redes sociales.

“Los medios de comunicación, las redes sociales, influyen en cómo los hombres se perciben y sienten, subjetivamente hablando, alrededor de los cambios que existen en la manera como hombres y mujeres se relacionan en la actualidad. Esto tiene repercusiones, pero no todas son negativas, también hay rasgos positivos, no sólo a nivel del hombre en sí, sino para la mujer y la familia  “, explicó la doctora Montilla.

Uno de los aspectos principales que denotan un cambio, es el contraste entre los roles de género, los cuales han ido cambiando radicalmente, alejándose de la tradición que colocaba a la mujer en casa, cuidando del hogar y los hijos, mientras el padre de familia salía a trabajar y a buscar el sustento.

“Actualmente, en muchos casos, ya no es así. Ya no está mal visto, en algunos sectores, pero para que esto funcione es necesario que sea de común acuerdo entre ambos y no como un asunto devaluatorio, porque el hombre puede quedarse en casa a estar en el hogar y atender a los hijos, mientras la mujer trabaja, tenga o no trabajo, o bien trabaje en casa y eso se lo facilite. Eso es algo positivo, porque es parte de un proceso para ir cambiando los roles que se acepta y se asume como tal”, aseveró la doctora Del Bosque.

Esto, para la doctora Dolores Montilla, significa flexibilidad, ya que se denota “un intercambio de roles de acuerdo a las circunstancias y las necesidades que está viviendo y tiene la pareja. Se vale cambiar, siempre y cuando haya acuerdos y se asuman como parte de un proceso, como parte de la misma vida en pareja, sin denigrar a ninguno ya sea por el estatus o si el dinero que gana el otro, en este caso la mujer, es más abundante”.

Sin embargo, señaló que, tradicionalmente, al hombre, desde que nace, se le educa en base a las expectativas que tienen los padres de que sea un buen hombre, y existe presión sobre el niño para que no se deje llevar por emociones que pondrían en duda su virilidad.

“La masculinidad se construye de acuerdo al contexto sociocultural en el que se vive, por eso hay que hablar de masculinidades, sin embargo, es en la adolescencia cuando el hombre tiene la última oportunidad para hallar una posición en su género. Cuando se falla respecto a esas expectativas hay sentimientos de culpa y el hombre debe afirmar su virilidad, generando angustia y vulnerabilidad, teniendo como respuesta una reacción violenta, de esa forma se excluye lo que genera miedo”, explicó la doctora.

Tradicionalmente al hombre se le educa como la fuerza y la ausencia de demostraciones sentimentales, no obstante, gracias a estos cambios, como bien señaló la doctora Del Bosque, “se ha configurado un nuevo rol para cada uno de los géneros. No obstante, hay muchas cosas que seguir investigando, explorando y aportando alternativas, consolidado estos cambios desde la crianza, desde lo que se enseña en la escuela y la comunidad, es claro que los cambios a veces tardan más de lo que queremos, y esas transiciones son dolorosas y complejas, pero apuntan a algo mejor”, indicó la especialista.

La doctora también explicó que la sociedad contemporánea atraviesa un proceso de transición en donde se observan modificaciones que ponen en crisis las representaciones sociales típicas, cuestionando los modelos tradicionales instituidos como el poder de género masculino y el sometimiento de la mujer.

“Sí existe un malestar general con respecto a los modelos previos de la masculinidad y la feminidad, de ahí las transformaciones, y es vital que se replantee las masculinidad a partir de estos cambios. No obstante, hay algunas características típicas masculinas que deberían conservarse, y otras que deben modificarse, sobre todo las relacionadas con el uso y el abuso del poder”, explicó.

Para concluir, la doctora Del Bosque, indicó que estas modificaciones sólo pueden darse a partir de “las propias emociones y vivencias de las experiencias del hombre y la mujer sobre cómo se interna en la sociedad en la que vive y, sobre todo, a partir de las expectativas que que pesan sobre cada uno de ellos”, finalizó.


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