La violencia escolar es más que bullying

Todos hablan de acoso escolar entre iguales, pero cuando el profesor es el que violenta al alumno, ¿qué se puede hacer?.

15/05/2013 7:29
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Los alumnos denuncian cada vez más el acoso por parte del profesorado, ya no se cree que la “letra con sangre entra”, por lo que Josué Ruiz López (*), doctorado en psicología de la educación, aclaro para SUMEDICO que el problema de la violencia escolar es más que sólo bullying.

Y es que el Bullying en si es el acoso entre iguales, es decir de alumno a alumno, pero entre profesor a estudiante no está aún clasificado, o muy estudiado el fenómeno, a lo que comentó “yo pienso que es debido a su poca frecuencia, ya que por lo general el maestro está más ocupado en solucionar los problemas de violencia entre alumnos”.

Pese a esto, Ruíz, quiso hacer hincapié en que “no es que el profesor valga más que el alumno, y por eso no sea iguales”, sino que está revestido por la figura de autoridad y sapienza que le otorga su cargo; “puesto que no los exime de la violencia, ya que pueden sufrir acoso laboral por parte de los directivos, y que es clasificada como moobing”.

Sin embargo el acoso del o los estudiantes hacia el profesor también es plausible, ya que la violencia velada que ejercen los alumnos puede ser desde poncharle las llantas al coche al profesor, hacer mofa de él dejándole dibujos, o incluso esperarlo a la salida para amedrentarlo. Acoso que aunque no está clasificada no significa que no exista.

¿Qué hacer?

Lo complejo de encontrar una solución a los problemas de acoso es multifactorial, ya que depende del contexto donde se encuentren los que la sufren, su personalidad e incluso su familia y personas cercanas, además de que la violencia que se pueden ejercer entre los seres humanos es de varios tipos e intensidades, pues existe la física, moral, psicológica y sexual.

En éste sentido, comentó que el alumno ante la sensación de ser acosado por su profesor, debería aplicar el pensamiento crítico, y reflexionar el porqué le molesta lo que le dice su profesor, asimismo, ya una vez que analizó la situación, e incluso pregunto a los de su alrededor su opinión, y no sabe la razón del comportamiento del maestro, debe hacer frente a la situación mediante el lenguaje, y expresar que es lo que siente al catedrático, el cual mediante su reacción o palabras dará un veredicto.

En ocasiones el profesor puede que no esté violentando conscientemente al alumno, por lo que en las escuelas se deberían implementar antes del inicio del nuevo ciclo escolar, talleres, exposiciones, y demás actividades que sensibilicen a los profesores sobre que actitudes no son sanas para estar en armonía con sus alumnos.

No obstante, hay profesores que de manera liberada sí hacen presa a algún alumno ya sea porque no les agrada o demás pensamientos poco subjetivos, así que cuando al decirle a un profesor el alumno que se siente acosado por él, y da una reacción ya sea verbal o física de aceptación, la pregunta que procedería sería ¿Por qué? Y es que el alumno puede que haya antes violentado al maestro sin querer, lo cual no justifica la acción del profesor, pero sin indica cual es el problema.

A sabiendas de que es lo que causa la violencia de profesor a alumno o viceversa, se debe proceder a identificación de que tipo es, y mediante eso, tomar medidas de prevención para que no siga o no afecte a los demás, con atención psicológica y pedagógica, para revertir el flujo de violencia y enseñar a los implicados a “no hacer lo que no nos gustaría que nos hicieran”, o en algunos casos, “ser consientes de nuestros actos y no hacer lo que no queremos hacer”.

Esto mediante seis protocolos de atención de los cuales, los tres primeros son para identificar ¿quién es? Es decir, existen 3 actuantes en el acoso escolar, que son: El agresor, la víctima y los observadores, los cuales se subdividen en 2, en los que están a favor de la violencia y los que no.

Ya una vez identificado el perfil de cada uno de los implicados, por el llenado de cuestionarios de padres, profesores y alumnos sobre quienes sufren o ejercen la violencia, se cruza la información  para corroborar. Los siguientes tres protocolos son para identificar el rendimiento escolar de los alumnos y su comportamiento. Tras concluir el proceso escrito, se da un veredicto y se ejerce acción.

En conclusión, la violencia por sí misma, es una cadena difícil de romper ya que es normal en la cultura, las personas salen de sus casa al trabajo y saben que les pueden robar, lastimar o infinidad de cosas, y lo ven como natural, pues existe desde la casa, con el machismo (violencia de género), o entre hermanos (violencia intrafamiliar), entre los padres (violencia domestica) y hasta en los trabajos (violencia laboral).

Por lo que, en pro de la disminución de la violentación, nosotros debemos actuar desde casa y alejar esas prácticas insanas, mediante la concientización y sensibilización, ya sea acudiendo a talleres, platicas o demás eventos informativos sobre la violencia, o acudiendo con el psicopedagogo.

(*)Josué Ruiz López, doctor en psicología de la educación, y docente de la carrera de pedagogía en la FES Aragón.  

Correo: Josue5860@gmail.com

(Actualmente tiene una línea de investigación sobre la violencia escolar y dará  un diplomado sobre bullying en la FES Aragón)


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