Lactancia beneficia intestino del bebé

La leche materna prepara el vientre del bebé para los alimentos sólidos y protege de problemas estomacales.

06/02/2015 3:43
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La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos porque aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano; es inocua y contiene anticuerpos que los protegen de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía. Sin embargo, a estos beneficios, también se suman tres nuevos que hasta ahora eran desconocidos.

Con una reciente investigación, se descubrió que la lactancia materna en la dieta de un bebé durante los primeros meses de vida tiene una influencia positiva en la composición, diversidad y estabilidad del microbioma intestinal. 
 
Los investigadores de la Escuela de Medicina y de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Carolina del Norte indicaron que esta triple influencia beneficiosa se traduce en que la lactancia materna prepara el vientre del bebé para los alimentos sólidos y protege de problemas estomacales; además de que influye en la capacidad para la transición de la leche a los alimentos sólidos y pueden tener efectos sobre la salud a largo plazo. 
 
Andrea Azcarate-Peril, autora principal del estudio, explicó que al parecer, la transición a los sólidos es más pesada para el microbioma de los bebés que no son amamantados exclusivamente. 
 
El microbioma intestinal tiene un papel importante en ayudar a digerir los alimentos y combatir las enfermedades, entre otras funciones.
 
Amanda Thompson, también autora, explicó que la inclusión de la leche de fórmula en la dieta de un bebé cambia las bacterias del intestino, aún cuando también se le amamante. 
 
Los científicos recogieron muestras de heces e información acerca de las dietas y la salud de nueve bebés a medida que crecían entre las edades de dos semanas a 14 meses, y aplicaron técnicas de secuenciación genómica de las muestras de heces, para deducir los tipos y las funciones de las bacterias en el microbioma intestinal de los bebés.
 
Los resultados revelaron que durante los primeros meses de vida existen claras diferencias entre el microbioma de los bebés amamantados de forma exclusiva, en comparación con aquellos que son alimentados con leche de fórmula y materna.
 
Sin embargo, las diferencias genéticas drásticas en las muestras de heces, tomadas después de que los bebés empezaron a comer alimentos sólidos, fue lo que sorprendió a las especialistas.
 
Se encontraron alrededor de 20 enzimas bacterianas diferentes en los bebés alimentados con leche materna exclusivamente, en comparación con los alimentados con leche materna exclusivamente que recibieron alimentos sólidos, lo que indicó que algunas nuevas especies de bacterias ayudaron a procesar los nuevos tipos de alimentos.
 
Mientras que en los bebés alimentados con leche de fórmula y materna que posteriormente recibieron alimentos sólidos, las muestras revelaron aproximadamente 230 enzimas, un cambio más fuerte en la composición microbiana.
 
El microbioma de los bebés alimentados con leche materna era menos diverso y estaba dominado por ‘Bifidobacterium’, un tipo de bacteria beneficiosa para la digestión. Los bebés alimentados con una mezcla de leche materna y fórmula tenía una menor proporción de ‘Bifidobacterium’.
 
Ante estos resultados, el estudio sugiere que la composición del microbioma puede afectar la capacidad del bebé para digerir los alimentos en corto plazo y potencialmente influir en la salud a largo plazo (Con información de Infosalus). 

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