Las 13 cosas que engordan según la ciencia

Conforme vamos creciendo tenemos una relación más cercana con la báscula y esos kilitos de más.

26/07/2016 7:04
AA

La mentira de los ‘gordiflacos’: delgadez parece, sobrepeso es.

Conforme vamos creciendo tenemos una relación más cercana con la báscula y esos kilitos de más. En cambio existen otros afortunados que no han logrado acumular ni un gramo de grasa en su organismo. Sea cual sea su balance, enero es un mes clave en la guerra contra el sobrepeso.

Sabemos que existen decenas de dietas para adelgazar, algunas con una base solida científica, pero por si solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que la diversos factores influyen con esos molestos kilos extra. A continuación te mostramos los aliados más desconocidos de la obesidad:

  1. Evita las comidas en familia

Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice, una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

  1. Los hermanos y amigos gorditos

Tener un hermano obeso duplica el riesgo de padecer sobrepeso, más que si lo es su padre, y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachuki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Un amigo con sobrepeso tampoco ayuda, porque de igual forma el exceso de kilos se contagia.

  1. El año de nacimiento

Si has nacido después de 1942, debes estar alerta. Existe una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942.

  1. Las bacterias intestinales

Es posible que encuentres en tu intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae es bueno, ya que sirven como protector en el aumento de peso. Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

  1. Los restaurantes con música clásica

Los sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía.

  1. El trabajo nocturno

Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total.

  1. Dormir poco

El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda. El sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia.

8. Contaminantes ambientales

Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna) son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de la obesidad y el aumento de colesterol en la sangre.

9.Ver la televisión

Si acostumbras ver alguna serie o programa por las noches que dura más de dos horas, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes.

10. Dormirse con la televisión encendida

Si te has quedado dormido arrullado por el sonido de la tele, tienes que saber que ese pequeño placer puede hacerte subir de peso. La exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos, reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes.

11.El estrés postraumático

Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación.

12. La depresión y la ansiedad

La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida y especialmente en dulces, que calman la agitación.

13. Algunos productos desnatados

El consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. Los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar.

(Con información de El País)


Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: