Leer y escribir para combatir la depresión

Ambas actividades mejoran el humor, reducen el estrés y favorecen el aprendizaje

19/07/2016 4:00
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Leer nos permite conocer distintos unidos, viajar a países y épocas sin siquiera movernos de nuestro asiento, despierta en nosotros intriga, felicidad y hasta angustia cuando uno de los personajes sufre o tiene un evento crítico.

En fin, la lectura es una de las actividades que más placer y relajación nos da, además de que nos ayuda a desarrollar múltiples habilidades y nos motiva a escribir nuestras propias historias, pero ¿imaginaste que leer y escribir son armas para combatir la depresión?

Rita Otero, psicóloga y coordinadora del taller de psicoescritura en Minerva Psicólogos, explica que en caso de la escritura, el pensamiento se ralentiza, lo que permite que nuestras ideas sean más meditadas.

“El movimiento articular de la mano a la hora de escribir tiene una velocidad mucho menor que nuestros pensamientos, y esto favorece el desarrollo de ideas más serenas y meditadas”, explica.

En este sentido, el investigador Facundo Manes, señala que desde el punto de vista neurológico, escribir a mano nos permite sintetizar y reorganizar la información, por lo que la comprensión es mucho mejor además de que favorece el aprendizaje.

Sobre la lectura, la psicóloga indica que existen varias terapias narrativas: la corriente que ve en la lectura, un efecto terapéutico y otra, la tendencia de que para ser curativa, se debe realizar en voz alta.

“A lo largo de los años he podido comprobar cómo leer en voz alta a los compañeros de taller tiene un efecto positivo e inmediato en aspectos tan importantes como la empatía, el apoyo mutuo, la comprensión y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales”, indica.

Manes explica que distintos estudios han demostrado que la lectura puede ayudar a superar situaciones difíciles, además de que reduce el estrés y depresión.

“Cuando leemos se activa toda nuestra maquinaria cerebral, lo cual incluye no solo las áreas asociadas al lenguaje y a la memoria, sino también a nuestras experiencias en general y a nuestras emociones”, dice.

Asimismo, menciona que el efecto es mayor cuando cuando leemos sobre una experiencia, pues en el cerebro se activan áreas que nos hacen sentir como si viviéramos el momento.

“Por ejemplo, cuando leemos verbos de acción como ‘correr’ o ‘comer’, se activan las mismas áreas que nos permiten mover los pies o la boca, o cuando leemos palabras como ‘jazmín’ se activan las especializadas en el procesamiento olfativo”, indica.

(Con información de El País)


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