Lentes de contacto, mucho más que estética

Ya se convirtieron hasta en un accesorio de moda, pero su uso siempre debe ser supervisado señala un especialista a SUMEDICO.

01/02/2011 8:05
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Duros, blandos, de colores, para dormir, por necesidad o por gusto, así son los lentes de contacto, disponibles en una gran gama para satisfacer desde necesidades médicas hasta los gustos más fashionistas.

Hoy en día es muy sencillo conseguir lentes de contacto hasta en el tianguis, ya los hay de colores naturales y fantasiosos, así como de figuras caprichosas para dar el toque final a vestuarios y disfraces.

Sin embargo, a pesar de la accesibilidad no debería tomarse tan a la ligera el uso de estos lentes pues de acuerdo con lo explicado en entrevista para SUMEDICO, por el contactólogo Santiago Santos, aunque todos pueden usar este tipo de lentes, incluso niños a partir de los 9 años, es indispensable que un profesional de la salud visual le dé indicaciones precisas para ello. Ve el video

¿Suaves o duros?
Los lentes de contacto pueden ser blandos o duros, los primeros se caracterizan por su extrema flexibilidad, “pueden hacerse taquito”, refiere  el contactólogo,  mientras que los duros son de una resina muy rígida y poco adherible.

En la primera gama entran tanto los médicos para corregir la vista en enfermedades como miopía, hipermetropía y poca graduación de astigmatismo, como los cosméticos. Los lentes rígidos se usan exclusivamente para tratar deformidad en las córneas, una enfermedad llamada queratocono.

La principal diferencia entre los lentes duros y blandos es que mientras el blando se adapta a la forma del ojo, el duro moldea al ojo para corregir la deformidad.

Debido a la diferencia de materiales y adherencia de cada lente, mientras que el lente rígido permanece más limpio por su poca adherencia, al blando se le pegan una gran cantidad de bacterias que pueden causar graves infecciones en el ojo como la conjuntivitis.

En la “familia” de los lentes blandos están los cosméticos que son los que se “usan únicamente por vanidad y moda”, refiere el cosmetólogo. 

Cuidados y repercusiones
Aunque el uso de estos lentes no es tan complicado, es necesario “llevar un ritual de limpieza y costumbres”, dice el especialista. Pues, aunque  es muy poco común que estén contraindicados en los pacientes, es indispensable una visita al oculista antes de comprarlos.

Las únicas formas de contraindicación, señala el doctor Santos es porque el paciente tiene úlceras oculares, desprendimiento de retina u otro tipo de enfermedades en donde el lente lejos de ayudar a la visión, la perjudique. Y añade que “el rechazo a éstos también se presenta en muchas personas por hipersensibilidad”.

Cuando se ha decidido usar este tipo de lentes, el especialista dice que se ha adquirido una responsabilidad más y hay “que carga siempre con nuestro estuche y líquido limpiador especial para lentes de contacto, sean blandos o duros”.

El especialista indica que cuando se coloca un lente de estos, el ojo tiene a resecar más de lo habitual porque el lente, especialmente el blando, toma la lágrima para permanecer húmedo, por ello recomienda el uso de gotas lubricantes las veces que sea necesario.

Sin embargo, el especialista hace énfasis en que estas gotas deben ser las que recomendó el oculista, oftalmólogo o contactólogo, pues deben ser únicamente lubricantes y no para quitar lo rojo del ojo, “pues esas ya tienen otros componentes que pueden dañar al lente rompiéndolo o quitándole su funcionalidad”.

El doctor Santos, añade que si llega a presentarse el ojo rojo en los pacientes que usan estos lentes, antes que usar estas gotas que eliminan el efecto deben acudir con el especialista, pues lejos de ser una simple irritación podría tratarse de un glaucoma.

“Y al estar usando estas gotas, podríamos engañarnos con que todo está bien porque nos desinflama y resulta que sólo estamos empeorando la situación.

Ubicar lo mejor para mis ojos

Ante un problema de la vista hay tres opciones para corregir la visión, “los lentes aéreos (de armazón), los lentes de contacto y la cirugía láser, siendo estos dos últimos de mucha reserva”, explica el contactólogo.

Para el especialista lo más cómodo y lo más higiénico siempre es el uso de los lentes aéreos, a menos que el lente duro esté recomendado por queratocono, pues los lentes blandos a la larga pueden provocar rechazo en nuestros ojos, irritación e infecciones si no se tiene extrema limpieza, y la cirugía, “pues como en toda intervención hay un riesgo con hipersensibilidad a los componentes y en poder perder la vista por alguna falla, entonces para que exponernos”.

Sin embargo, dice el especialista, es posible evitar que nuestro ojo se infecte si nos lavamos y secamos bien las manos antes de manipular el lente. (Ver instrucciones paso a paso y cuidados)

Mientras que para los niños o personas poco diestras para quitar y poner diariamente el lente, están los que son para dormir, colocados y retirados por el especialista, y duran 30 días y 30 noches.


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