Linfoma, más común que la leucemia

En el mundo se diagnostican, anualmente, alrededor de 300 mil casos nuevos de linfoma, siete mil de los cuales afectan a la población mexicana.

17/09/2012 9:03
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Los linfomas son un tipo de cáncer que particularmente aparece en ganglios linfáticos y se trata de una enfermedad ampliamente distribuida en el mundo, en dodne México no es la excepción, inclusive, en toda la geografía del país hay una incidencia alta, mucho más que otros tipos de cánceres como la leucemia, dijo a SUMEDICO Radio el doctor Roberto Ovilla Martínez, Médico Cirujano, especialista en Hematología del Hospital Ángeles de las Lomas.

A propósito de la conmemoración del Día Mundial del Linfoma el pasado 15 de septiembre, el especialista explicó que los linfomas se dividen en tres grupos: linfomas indolentes; linfomas agresivos y linfomas muy agresivos.

“En estos grupos vemos enfermedades indolentes, que cuando las descubrimos el cáncer ya ha avanzado de forma importante, pero no genera tanto deterioro, por ello se llama enfermedad indolente, porque el paciente puede llevarla por años sin que se dé cuenta que la padece; pero también tienden a progresar y conforme avanzan invaden más y requieren tratamientos. Los linfomas agresivos no tienen tregua, una vez que han iniciado comienzan a deteriorar la salud del paciente”, explicó.

Entre los principales signos del linfoma, según el médico, se encuentran:

  • Pérdida de peso
  • Sudoración profusa en estados de reposo, en partes como cabeza, pecho y espalda
  • Fiebre

Según el especialista, este tipo de cáncer puede afectar a niños, pero es una enfermedad más típica en los adultos jóvenes, cuyas edades van de los 20 a los 40 años, y puede manifestarse también después de los 60 años, edad que también es considerada como un pico en su incidencia.

Meses, años y días
El doctor explicó que el desarrollo de los linfomas indolentes puede tomar meses o años, “y la persona no se ha dado cuenta que tiene la enfermedad, hay cambios raros en su cuerpo y de pronto pasa desapercibido, y no se da cuenta que está siendo invadido por un cáncer; por su parte, los agresivos tienen un rápido crecimiento y la progresión hace que se busque ayuda rápidamente; y los muy agresivos, que están asociados a infecciones virales, una vez que se desarrollan crecen en semanas hasta tomar una forma muy grande, casi del tamaño de una toronja, esto toma de días a semanas”, señaló.

Avance en tratamientos
De acuerdo con el especialista, hasta antes del año 2000 el tratamiento base era la quimioterapia, la cual lograba una respuesta del 40%, “pero con el advenimiento de la era de los anticuerpos monoclonales y las terapias blanco se han duplicado las respuestas siendo del orden del 80%”, señaló.

Explicó también que se ha avanzado en otros productos, como las terapias antiangiogénicas que significa que van a evitar la formación de vasos sanguíneos que nutren al tumor, esta terapia tiene ventajas extraordinarias, ya que tienen impacto en diferentes subtipos de linfomas.

“Hoy en día hay un armamento terapéutico muy eficaz con tasas de respuesta mayores”, aseguró el especialista.

El doctor Ovilla señaló que un tratamiento intensivo dura alrededor de seis meses, y después se aplica una sesión de mantenimiento que dura dos años, pero con una aplicación cada dos meses.

“En general hablamos de que la combinación de quimioterapia con inmunoterapia es el esquema más socorrido y eficaz en linfomas”, señaló y fue enfático al señalar que el linfoma puede curarse, y explicó que cuando en algunos casos la respuesta no es favorable “podemos hacer uso de trasplante de médula ósea”.

Resistencia de las células
El doctor Ovilla señaló que existe una posibilidad del 30% de que ocurra una recaída, esto debido a que el linfoma fue diagnosticado de forma tardía, sin oportunidad de tratarse prontamente, o bien que las células adquieren resistencia a los medicamentos, “esta es una situación que nos habla de un mal pronóstico para el paciente; otra posibilidad es que los tratamientos no se lleven a cabo adecuadamente por factores como la edad, el momento o la disponibilidad de los recursos.

Efectos secundarios
Los efectos de la quimioterapia son ya lugares comunes con situaciones como caída del cabello, náusea y vómito, señaló el especialista, “aunque para estos últimos ya existen sustancias que ayudan a evitarlos en un 100%; también puede haber descensos en las defensas y aumenta el riesgo de infecciones, en esta situación se utilizan estrategia que impiden la infección del paciente usando antibióticos preventivos, sustancias que estimulen la recuperación de glóbulos blancos y que no tenga efectos o consecuencias que el tratamiento conlleve” indicó.

Finalmente, el doctor Ovilla señaló que esta enfermedad no es hereditaria sino adquirida, y que para prevenirla es necesario identificar si algún paciente ha sufrido del virus de Epstein Barr, o mononucleosis para utilizar medicamentos que erradiquen el virus del genoma del paciente, para “de esta forma poder prevenir los linfomas, pero muchas veces la persona no sabe que se infectó”, concluyó el especialista.


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