Llega un nuevo bebé, ¿y el primogénito?

La actitud de los padres es fundamental para que el hermano mayor reciba bien al nuevo integrante de la familia.

23/08/2011 8:46
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La llegada del segundo bebé a la familia suele ser motivo de felicidad, sin embargo también puede representar un “dolor de cabeza” si los papás no saben cómo establecer una buena relación del primogénito con su nuevo hermanito.

Sin embargo, existen formas  para lograr armonía y una gran hermandad entre ambos hijos, aseguró a SUMEDICO la psicóloga Adriana Salas Reséndiz (*), jefa de la Unidad de Psicología Clínica del Hospital de la Mujer.

“No existen recetitas para que el primogénito reciba positivamente al  nuevo hermanito,  porque  esto depende mucho de la actitud de los papás, quienes deben de tomar conciencia y responsabilidad desde el inicio de esta nueva relación”.

Entre las recomendaciones sugeridas por la especialista para lograr que el primogénito reciba positivamente al bebé destacan:

  • Que sean los padres quienes den la noticia de la llegada de un nuevo bebé, es lo ideal
  • Debe vincularse al primogénito desde el momento del embarazo, hablándole de cómo crece su hermanito dentro del vientre, pero sin saturarlo de información o datos que no comprenda.
  • Es sumamente positivo que el primogénito participe en las compras de la ropita y juguetes del bebé, incluso que el escoja cosas que le gusten para su nuevo hermano.
  • Es fundamental hablar con los familiares para que se eviten comentarios como “te van a desplazar”, “cuando venga ya no te van a hacer caso, por eso te tienes que portar bien”, ente otras expresiones que pueden provocar en el primer hijo sentimientos de angustia y sufrimiento, que después se pueden reflejar en rebeldía y enojo.

La especialista Salas Reséndiz también dio diversas recomendaciones para fortalecer los lazos de hermandad:

  • Manejo de tiempo, hay momentos que se deben de compartir con los hermanos, como son las comidas, juegos, etcétera; pero también es importante mantener el tiempo exclusivo para el primogénito, donde tanto la mamá como el papá concentren su atención en él, así como habrá ocasiones en que sólo se dediquen al nuevo bebé.
  • Hacerlo partícipe de las actividades del bebé, como al momento de bañarlo, que el hermanito mayor pase artículos necesarios como la toallita, o bien que elija la ropa para ponerle.
  • No hacer demasiado responsable al primogénito del hermano menor, si bien es bueno forjarle sentimientos de cariño y protección, no se debe llegar al extremo de responsabilizarlo de su bienestar, porque entonces será una “carga” para él, lo cual a futuro puede crear resentimientos y rebeldías; lo mejor es  dejar que fluya la relación entre hermanos.
  • En casos de actitudes de rechazo a partir de llantos prolongados que lleguen a los berrinches, se deben de poner límites, esto depende de la edad. Si el primogénito tiene menos de dos años, no se debe hacer caso de sus rabietas porque los niños ya saben que de esta forma pueden ejercer “control”, lo mejor es llevarlo a un lugar donde continúe su llanto, cuidando que no se haga daño. Si es mayor a los dos años y acude ya a guardería, pues se puede aplicar el sistema que gusta mucho en pedagogía,  es el “tiempo fuera”, es decir se deja al niño sin actividad alguna, sentado en un lugar, si es de tres años pues se le dejará tres minutos viendo a la pared, el tiempo se alarga conforme tenga mayor edad.
  • En caso de regresiones: hablar como bebé o hacerse pipí en la ropa, se le debe hablar con firmeza de que ya no tiene edad para ello.

 (*) Lic. En Psicología Adriana Salas Reséndiz, Jefa de la Unidad de Psicología Clínica del Hospital de la Mujer. Teléfono: 53 41 11 00 ext. 1305


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