Los errores en la alimentación familiar

Antes de pensar en la educación alimentaria de los hijos, hay que reflexionar si nosotros llevamos una dieta consciente.

17/02/2015 3:52
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Es difícil conseguir que los más pequeños de la familia coman de forma saludable; sin embargo, con los productos precocinados y los envases, la alimentación familiar parece haberse olvidado en muchos hogares. 

 
Susana Domínguez, autora de “Qué como y por qué”, explicó que antes de pensar en la educación alimentaria de los hijos, hay que reflexionar si nosotros llevamos  una dieta consciente, coherente y consistente, ya que ellos aprenden imitando compartamientos.
 
Domínguez presentó un decálogo basado en los principales errores que existen en la alimentación infantil y de la familia, así como la alternativa más saludable a todos ellos.
 
1. Improvisación: Al menos un 80 por ciento de las familias no planifica los menús semanales, el resultad es una práctica alimentaria desequilibrada que conduce al sobrepeso.
 
Alimentarse bien requiere reflexión, una compra inteligente para escoger bien y no gastar en exceso, así como cocinar un poco más.

2. La sistematización del menú: Lo recomendable es que la familia se siente a la mesa para compartir los alimentos, con variaciones en la cantidad y en el ritmo que se pueden respetar, pero atender los antojos individuales rompe el balance nutricional.
 
3. No desayunar: No hacerlo o hacerlo desequilibradamente con exceso de azúcar y grasas perjudiciales es común, pero no lo correcto. Se recomienda tener distintas barras de pan de cereal completo, semillas, frutos secos, aceite de oliva virgen, huevos, queso, atún, frutas y yogur.
 
4. Picotear a todas horas: Cuando las comidas se distribuyen bien y sus contenidos se planificaron con criterio,  los niveles de azúcar en sangre son más estables y es menos probable que apetezca picar entre horas. Los niños que aprenden a comer a sus horas respetan los intervalos.
 
5. Comer tarde y mucho: Los humanos tenemos un ‘reloj interno’ que ajusta los horarios de ingesta con el gasto energético. Por ello no es bueno retrasar la comida más de lo necesario. 
 
6. Refrescos: Las calorías que deben consumir los pequeños deben ser limitadas y si las cubrimos con calorías vacías, restamos opciones a otros alimentos que aportan minerales, vitaminas o antioxidantes. 

7. Comida rápida: El azúcar o los carbohidratos se esconden también en el pan, las galletas, el pan blanco, la pasta y el arroz, salsas, helados y postres lácteos y muchos alimentos procesados, que son muy atractivos, sabrosos, baratos y de fácil acceso, pero llevan a una elevación rápida de los niveles de azúcar en sangre y si no se ‘queman’ se almacenan en forma de grasa. 
 
8. Mucha carne y poca verdura: La proteína animal no debe ocupar más de una cuarta parte del plato o bandeja. Bastan pequeñas porciones de carne blanca o de pescado. La carne roja debe ser de consumo semanal, pero no diario. 
 
9. Malinterpretar las recomendaciones: La recomendación de comer más granos y cereal completo no se refiere a aumentar el número de tostadas en el desayuno, sino a incluir en las comidas la versión integral del grano de arroz, pasta o pan integral que combinan con las verduras o las ensaladas.
 
10. Ingesta de grasas: Eliminar la grasa visible de las carnes, disminuir el consumo de embutidos y considerar la ingesta de lácteos desnatados en la población de riesgo de obesidad contribuirán a racionalizar la entrada de grasa saturada (Con información de Infosalus). 

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