Los secretos más aterradores de los cirujanos

Neurocirujano revela los errores que se cometen en los quirófanos

25/01/2017 4:00
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Henry Marsh, uno de los más renombrados neurocirujanos en Gran Bretaña, revela algunas de las cosas que pasan en todos los quirófanos, que no siempre resultan agradables.

“Hacen falta 3 meses para aprender a hacer una operación, tres años para saber cuándo hacerla y 30 años para saber cuándo no hacerla”, cita Marsh en honor a un antiguo dicho que los neurocirujanos ingleses tienen.

En 35 años, el especialista aprendió sobre los errores más graves que pueden cometer los cirujanos, siendo el principal querer operarlo todo.

“Cuando eres joven quieres operarlo todo, eres optimista, eres entusiasta. Después empiezas a acumular malos resultados y empiezas a entender que una operación no es la solución para todo”, dice.

El cementerio de los cirujanos

Marsh indica que todos los malos recuerdos acumulados van a parar al “cementerio que todos los cirujanos llevamos dentro”, el cual es referencia del médico francés René Lariche.

“Cuanto más prácticas más grande es el cementerio”, menciona.

Detalla que en su cementerio, habita mucha gente, la cual desearía que no estuviera ahí.

Uno de “residentes” del cementerio es una joven ucraniana que si bien sobrevivió tras realizarle una complicada operación cerebral, no puede vivir plenamente porque quedó en mal estado y con pocas posibilidades de recuperarse. Cuando ese incidente ocurrió, Marsh se cuestionó si ya era el momento de parar.

Actualmente el cirujano sigue el caso de aquella paciente a distancia y admite que el error ocurrió por su “exceso de confianza” en sí mismo.

A pesar de que ese caso lo afectó gravemente, no dejó que el recuerdo lo paralizara.

“Golpearte por lo que pasó no sirve de nada”, confiesa.

Como esa situación, Marsh narra múltiples historias en su libro “Ante todo no hagas daño”, sobre las conversaciones con los pacientes y anécdotas de lo que pasaba en los quirófanos y hospitales.

¿Por qué surgen los errores?

Marsh revela que los errores surgen afuera del quirófano, no por la estabilidad del pulso del cirujano lo que es “una tontería”.

“No se te caen cosas o cortas lo que no debías… eso pasa pero es muy, muy raro”, enfatiza.

Los errores, menciona, ocurren en la toma de decisiones previa, cuando se plantean cuestiones sobre si operar o no, qué tipo de cirugía se realizará y cómo se hará.

“En mi experiencia, cuando algo va mal es casi siempre porque se tomó la decisión equivocada”, aclara.

Al momento de decidir, los cirujanos se enfrentan a grandes dilemas. Por ejemplo, a veces deben elegir los “sacrificios”, un término que hace referencia a causar cierto daño para prevenir uno más grande.

El doctor debe ser buen actor

El especialista confiesa que la cirugía provoca emoción y ansiedad, además de que llega a ser adictivo.

“La gente se mete en cirugía porque es emocionante, ¡es emocionante! Para mí, y creo que para la mayoría de los cirujanos aunque quizás no quieran admitirlo, la emoción y la ansiedad son una parte muy importante de la cirugía”, revela.

Sin embargo, el paciente no debe notar estas emociones, por lo que el médico debe saber ocultarlas.

“Tienes que fingir que no estás ansioso. Es muy importante aparentar estar calmado y mostrarte seguro y reconfortante. No hay nada más aterrador para un paciente que un cirujano ansioso. Y ese es uno de los problemas de ser doctor: tienes que ser un buen actor, tanto con los pacientes como contigo mismo”,  aclara.

Cirujanos no hablan de sus errores

Los errores cometidos en el quirófano, son algo que los cirujanos jamás hablarán. Incluso si hubiera sido otra época, Marsh tampoco lo habría hecho.

En este sentido, menciona que la cultura con respecto a la honestidad de los médicos ha cambiado, por lo que es más sencillo decirlos.

“Yo mismo he cambiado. Nos hemos alejado de la idea de que los médicos son dioses y de que siempre saben más y mejor”, reconoce.

“La verdad es aterradora”

En relación a la honestidad con los pacientes o la familia, Marsh considera que no se les puede decir toda la verdad.

“Es muy difícil. La respuesta es que no puedes decirles la verdad totalmente, porque la verdad es aterradora. Todo lo que hacemos es en probabilidades. En medicina no hay certezas absolutas”, declara.

Añade que lo importante es saber cómo dar la información. Por ejemplo, si a un paciente le dicen que tiene el 10% de morir, se va a aterrorizar y aún así se tiene que someter a la cirugía.

“La manera en como presentas la información es muy importante porque tienes que preservar la esperanza y la confianza al mismo tiempo que la honestidad, y eso es muy difícil. Yo siempre he tratado de ser honesto. Pero… estoy seguro de que alguna vez en el pasado mentí un poco. Hay grandes mentiras y pequeñas mentiras”, admite.

Asimismo, indica que dar las noticias es algo sumamente difícil porque por una parte, las familias o los pacientes no suelen dar una retroalimentación.

Por vergüenza cirujanos no admiten errores

En Reino Unido, los hospitales tienen un “deber de franqueza” (duty of candour), el cual indica que los médicos deben notificar y disculparse con los pacientes si cometieron errores que causaron daños significativos. El problema, es que muchos no lo dicen porque sienten vergüenza.

“Le digo a la gente que me denuncie cuando creo que cometí un gran error. Lo hice en tres ocasiones. No es fácil hacer eso”, señala.

“Si entras en quirófano lleno de dudas, no puedes operar. En parte es un mecanismo de autodefensa, para poder enfrentarte a la incertidumbre y para pode hacer un trabajo peligroso, aunque es el paciente quien está en peligro y no tú”, concluye.

(Con información de BBC)

 


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