Madre, profesora y mujer; la historia de Coquis

Las mujeres tienen historia y de ella depende en gran medida la manera cómo abordarán su futuro y cómo celebran todos los días el ser mujer.

07/03/2011 3:37
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A Coquis siempre le gustaron las niñas por sus múltiples virtudes: porque son más allegadas a la mamá, “apapachadoras, coquetas, sensibles, modositas, afectuosas”. Por eso siempre pensó que cuando fuera grande, tendría  hijas.

Nació y creció en una familia donde las faldas fueron predominantes en número. Su madre –ama de casa– la crió junto con dos hermanas y un hermano, mientras el padre trabajaba. Y, según expresa, fomentó que se cuidaran entre sí, mientras los hombres desempeñaron más el papel de apoyo.

“Fui una niña muy sana, deportista, sin malos pensamientos y sin estar asustada por el futuro o por las cosas que se vivirían 20 años después. Sí tuve uno que otro novio, pero mi mamá nunca se acercó para hablar con nosotras de sexualidad o noviazgos, al menos nunca habló conmigo de esas cosas. En mi época ibas viviendo las cosas como venían y si la regaste ni modo; ya sobre la marcha ibas resolviendo” recuerda.

A Coquis el deporte le permitió desenvolverse sin diferencias de ningún tipo excepto por un detalle: jugar la aisló de toda la parte femenina que es clásica en la adolescencia. Su único distintivo femenino eran sus pequeños aretes que fueron ignorados por un par de chicas que a los 17 años, la confundieron como hombre.

“Aunque yo andaba muy cómoda así, llegaron a confundirme como niño ¡con todo y mis aretitos! Sucedió una vez que fui a la casa de una amiga para hacer una tarea; mi mamá iba conmigo y cuando estábamos llegando había unas chicas barriendo cerca de ahí. Al pasar me dicen ¡adiós papacito! y que me suelto a reír”, recuerda.

Coquis se casó a los 23 años con un chico de su edad y de su calle. Tuvo a su primer hijo, Jorge, un año después; las niñas llegaron más adelante. “Cuando nació Jorge sí pensé en la responsabilidad, pero con las niñas hay que tener más cuidado. Hoy ya sabes que ambos corren riesgos, pero las niñas tienen más riesgos al desenvolverse en esta sociedad en que estamos. Afortunadamente al vivir con mi familia donde la mayoría somos mujeres, Joyce fue más que bienvenida; muy apapachada por todos, incluso por su hermano que siempre dijo querer tener una hermanita”.

“El día Internacional de la Mujer lo conozco y me sé la historia porque como maestra de primaria debes tratar del tema y explicarlo a los alumnos. Claro que hace 20 años no había eso de festejar o conmemorar la fecha, como ahora. A mí me empezaron a festejar hasta hace unos años, cuando los maestros se juntaban para regalarnos a todas las maestras un helado. Los 9 años que estuve ahí recibí mi helado y eso me hacía sentir agradable y decir hoy es mi día, porque soy mujer, mamá, maestra y porque educo. Era un gusto que ellos nos daban y que yo disfruté plenamente”, confía.

¿Cómo educar dos hijas adolescentes?

La primera noticia que dio Coquis a sus dos hijas adolescentes de 13 y 16 años fue “no hay príncipes azules, se acabaron”. ¿Por qué ser tan tajante en una edad en que las niñas de secundaria y preparatoria crecen en medio de cambios hormonales y emocionales?

“Porque –argumenta– ese es el mundo que les va a tocar con sobrepoblación, drogadicción, familias desintegradas, situaciones difíciles, preocupantes”.

Jorge y sus hermanas crecieron en gran medida solos y aunque no es lo ideal, a ellos les ayudó a hacerse responsables de sí mismos y a entregar cuentas de sus actos por las tardes.

“Tengo que hablarles de salud y sexo ¡y más ahora que son los propios hijos los que nos rebasan! Mi hija menor me pidió permiso para tener novio y preferí dárselo antes de que ande a escondidas con un muchachito entre besos y abrazos; la única condición fue que me diga quién es él, dónde vive. Mi otra hija es más reservada en sus cosas. Poco a poco me he ganado su confianza y espero que se acerquen a mí cuando lo necesiten” comenta.

La abuela Coquis…

Dentro de 4 años Coquis se jubilará y tendrá a sus 49 años toda una vida por delante. ¿Qué hará con su tiempo? Dice que le gustaría estudiar Antropología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Pero también no descarta la posibilidad de que más adelante ya sea abuela y pueda repetir su historia desde otro ángulo.

“No es una de mis prioridades tener pareja, pero tampoco me gustaría quedarme sola, aunque –se interrumpe– para como está la situación ¡más vale sola que mal acompañada!”.

¿Cómo celebrará Coquis este día de la mujer? Con una evaluación de su propia historia.

“Soy bonita, no estoy gorda aunque sólo juego básquet los sábados. Me siento joven aunque estoy viuda, soy alegre, dicen por ahí que soy una buena maestra, risueña. Mi principal virtud (es ser) luchona. Mi defecto: que me emociono mucho de todo, soy muy chillona, sentimental; mis hijas me regañan porque luego me emociono, si veo algo tierno soy sensible, me conmueven las cosas. Y sí, soy feliz aunque no tenga pareja. Estoy feliz con mis hijos, familia, trabajo y lo que me rodea” mientras vuelve a reír a carcajadas.
 


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