Cómo ser mamá y no morir en el intento

Una vez que te conviertes en mamá, debes reencontrarte con la mujer que eres

10/05/2017 4:00
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mamá

Convertirse en mamá es una de las mejores experiencias que puede vivir una mujer; sin embargo, todas las creencias que se han difundido por años en torno a la maternidad, hacen creer que es algo sencillo, completamente bello y necesario, cuando esto no es así.

En la antigüedad, el papel de la madre era de mujer abnegada, siempre entregada a los hijos y que se quedaba en casa, sin poder estudiar o trabajar. Afortunadamente con el paso de los años, esta situación ha cambiado.

Verónica Maza, periodista y autora del libro “¡Madres! Lo que nadie se atreve a decirte sobre la maternidad”, explica que actualmente la imagen de la madre es muy diferente, pues además de tener hijos, hace otras cosas como tener una carrera profesional además de que es independiente y no tiene tanta presión social.

“Las mujeres ya tienen múltiples opciones. Ya no es el matrimonio su único objetivo, van postergando la maternidad  y la idea de ser madre ha cambiado, aunque no del todo porque aún predominan algunas creencias como nunca quejarse de cosas relacionadas con la maternidad”, señala.

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Ser mujer no es sinónimo de ser madre

Maza detalla que otras ideas que cada vez se han ido desvaneciendo es la de que para ser una verdadera mujer, debes de tener hijos y formar una familia, cuando realmente es falso.

“De entrada, ser mujer no es sinónimo de ser madre. Ser madre es una de las muchas posibilidades y características que tenemos como mujeres, pero no es la única Tenemos que empezar a dar valor a todo lo que integra ser una mujer y no lo que la sociedad nos ha dicho de lo que realmente es lo importante, por ejemplo, que ‘si no eres mamá no te vas a realizar o no serás feliz’”, dice.

Añade que el problema es que a muchas mujeres les cuesta entenderlo y siguen pensando que su papel debe ser como el de antes.

“Más allá de la maternidad, somos seres humanos complejos, con muchos matices que debemos seguir explorando y explotando, aunque ya tengamos un hijo o dos”, menciona.

Lo más importante, detalla, es decidir a conciencia si realmente se quiere o no tener hijos y una vez que esta respuesta sea afirmativa, informarse de lo que realmente involucra tener un embarazo y por supuesto, lo qué ocurre después del parto.

El lado oscuro de ser mamá

Si bien, tener un hijo es indescriptible, también es algo complicado y en donde no todo es color de rosa.

Maza resalta que antes del embarazo, hay que asesorarse sobre los cuidados que se deben tener, las complicaciones que se pueden presentar y los cambios que se tendrán.

Los primeros meses de la gestación, detalla, son los más complicados ya que se presentan los malestares, cambios emocionales y algunos físicos.

Cuando se da a luz, la situación se puede volver tensa porque los cuidados del bebé impiden descansar y comer bien, aumenta el estrés, el enojo y tristeza, que en casos graves puede conducir a la depresión postparto.

Otro problema que afecta la salud emocional, es el cambio que ha sufrido el cuerpo.

El reencuentro con la mujer que eres

La periodista señala que en esos momentos de angustia y desesperación, no hay que sentirse culpable, debido a que muchos de esos cambios se producen por el desajuste hormonal que se sufre durante el parto.

Asimismo, no hay que desesperarse por querer volver a ser la de antes del embarazo porque eso es algo que jamás va a ocurrir.

“A veces nos dicen ‘no te preocupes, es cosa de unos meses y volverás a ser la de antes’ y eso no es cierto. Nunca vas a ser esa persona porque ya tienes un hijo, un ser humano que criar”, resalta.

Una vez que eres mamá, menciona, debes comprender que no debes buscar a tú yo anterior, sino que debes conocer a la que eres ahora para que así puedas reencontrarte contigo misma y quererte como eres.

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Acepta a tu nuevo yo

Para que puedas volver a tener esa conexión contigo misma, Maza recomienda lo siguiente:

  • Haz cosas que te gusten como meditar, caminar o hacer ejercicio
  • No te enfrasques en los hijos, los deberes o los problemas de casa
  • Reenamorate de tu físico
  • Déjate apoyar por tu pareja y no descuiden la comunicación
  • Si sientes ganas de llorar, hazlo
  • Busca espacios sólo para ti
  • Haz lo que consideres correcto y no te dejes llevar por los consejos de tu familia o amigos
  • No descuides a tu pareja ni pausen su vida sexual

“La penetración en los 40 días después del parto es peligroso, pero se pueden hacer otras cosas como sexo oral, masturbación, masajes eróticos, etc”, explica.

Todos estos cambios fuertes duran en promedio un año y medio, aunque depende de cada persona. Pasando este tiempo, la vida erótica de la pareja aumenta y se refuerza aun más la relación.

“Aquí la pareja tiene más complicidades. Tal vez no tienen el tiempo o disponibilidad de tener sexo en cualquier lugar, pero si se crean otras rutinas como cuando se duermen los niños o se van con los abuelos. Aprovechen para salir a cenar, a un hotel, al cine o viajar, y dedíquense ese día a ustedes sin hablar de los hijos o las cuestiones del hogar”, dice.

¡No te angusties!

Pese a todos estos cambios, no hay que angustiarse, sino tranquilizarse y no dejarse vencer por las emociones.

“Los primeros seis meses son complicados, pero ni te angusties ni trates de resolverlo porque es imposible. No es cierto que como ya eres mamá te está pasando lo más feliz del mundo, que debes sonreír a todos y lanzar flores. Ser mamá es difícil, pero con el tiempo todos los malestares se van, aunque si la tristeza y enojo se complican, hay que consultar a un especialista”, concluye.


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