Mascotas ayudan a socializar a niños con autismo

Estudio señala que en comparación con los niños sin animales de compañía, los que sí tenían mostraron ligeramente más asertividad.

07/01/2015 4:41
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Una mascota ayuda a desarrollar las habilidades sociales de algunos niños autistas, sugiere un estudio reciente.

Este hallazgo es de los primeros en investigar la posible relación entre las mascotas y las habilidades sociales de los niños que sufren de un trastorno del espectro autista, un conjunto de trastornos del desarrollo que afectan la capacidad de un niño de comunicarse y socializar.
 
Gretchen Carlisle, autora del estudio, indicó que quizá los animales ayudaron a funcionar como un tipo de puente de comunicación, dando a los niños autistas algo sobre lo que hablar con los demás.
 
El estudio mostró una diferencia en las habilidades en los niños autistas que vivían con cualquier tipo de mascota.
 
Varias investigaciones que fueron utilizadas como información de respaldo del estudio han encontrado que los dueños de perros comparten unos lazos muy íntimos con sus mascotas, además de que también muestran que las mascotas pueden ofrecer respaldo emocional a los niños que se desarrollan con normalidad.
 
Y aunque se ha mostrado que las mascotas ayudan a facilitar la interacción social y se han vinculado con un mayor grado de empatía y confianza social en los niños que se desarrollan de forma normal, las investigaciones anteriores de niños autistas sólo se han enfocado en perros de servicio, de terapia, la terapia asistida con equinos y los delfines, señaló Carlisle.
 
El objetivo de la experta era ver si tener una mascota en la familia podía plantear una diferencia para los niños con autismo. 
 
Para hacerlo, realizó una entrevista telefónica a 70 padres de niños diagnosticados con cualquier trastorno del espectro autista, quienes respondieron a preguntas sobre la vinculación de su hijo con el perro y las habilidades sociales del niño, como la comunicación, la responsabilidad, la asertividad, la empatía, la participación y el autocontrol.
 
Además entrevistó a los niños (de entre 8 y 18 años de edad) sobre su apego a las mascotas. Todos los niños tenían un coeficiente intelectual (CI) de al menos 70, según el estudio.
 
Un total de 57 hogares tenían mascotas, de esas familias, 47 tenían perros y 36 tenían gatos. Otras familias tenían peces, animales de granja, roedores, conejos, reptiles, un pájaro y una araña
 
El estudio no mostró diferencias significativas en las habilidades sociales generales o individuales entre los niños que tenían perros y los que no; sin embargo, tener un perro durante periodos más largos se vinculó de forma leve con unas habilidades sociales más potentes y con menos problemas de la conducta tras tomar en cuenta la edad del niño, hallaron los investigadores.
 
En comparación con los 13 niños sin mascotas, los que tenían cualquier tipo de mascota mostraron ligeramente más asertividad, como la disposición de acercarse o responder a los demás (Con información de Medline Plus). 

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