En nuestro país se sigue viendo a las personas con problemas mentales como individuos dependientes o menos valiosos y la respuesta social es de segregación y exclusión. Se les percibe como una carga o como individuos que no aportan nada y en el pasado incluso se llegó a dar el infanticidio, explica el doctor y director de gestión de servicios de atención psiquiátrica del Gobierno de México, Gabriel Sotelo Monroy, quien detalló la situación de las personas con discapacidad en México.

Recientemente la Secretaría de Salud informó la desaparición de psiquiátricos y los pacientes afectados fueron enviados a sus casas, lo que causó una discusión sobre si la atención recibida por estas personas iba a ser la adecuada. “Se suele tratar con caridad o aislamiento, pero también merecen respeto y el internado debe ser la última opción”, detalla Sotelo Monroy.

“El internamiento de las personas con discapacidad en México deberá ser voluntario”

Monroy, quien también es médico cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apunta que en la antigüedad se solía ver una causa religiosa a los problemas de salud mental y los afectados estaban siendo afectados por pecado, maleficio o brujería. En la actualidad se les sigue estereotipando, pero los cuidadores no los pueden “aventar por ahí”.

“En el artículo 75 de la nueva ley para los centros de salud psiquiátrica en México se puede leer que el internamiento debe ser el último recurso terapéutico, de acuerdo con principios éticos, sociales, respeto a los derechos humanos y los requisitos que determine la Secretaría de Salud. El internamiento sólo podrá llevarse a cabo de manera voluntaria”, agrega.

Internar a las personas con discapacidad en México solo se podrá hacer si el individuo elige ser internado y la medida aporta mayores beneficios terapéuticos, deberá ser por el tiempo estrictamente necesario y en el Hospital General o de pediatría más cercano.

“Existen vínculos entre los derechos humanos y la salud mental: la violación de derechos humanos puede tener impactos graves en la salud mental, la voluntad del afectado puede verse reducida con la adopción de medidas para cumplir con los derechos humanos y las políticas, programas o leyes sanitarias pueden violar o promover estos derechos. Ellos son personas y merecen respeto”, señaló el experto en conferencia de prensa.

La finalidad de los servicios de salud mental es la recuperación y el bienestar, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recuperación.

“Esta recuperación varía de persona a persona, de acuerdo con las preferencias individuales significa el empoderamiento del individuo para poder tener una vida autónoma. Para el internamiento de niños, niñas y adolescentes se privilegiarán las alternativas comunitarias y en caso de que exista la justificación clínica, se llevará a cabo en hospitales generales o en hospitales de pediatría”, concluye.