“Mi trabajo y mi familia mi mayor orgullo”: Ricardo

Haber nacido con Síndrome de Down no ha impedido a este joven cumplir con sus obligaciones laborales y ser respetado.

20/03/2011 9:07
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Cada día, antes de que salga el sol, Ricardo Peniche Olivera se levanta e inicia una rutina de profundo aseo a su persona, antes de salir rumbo a la Colonia del Valle, de la Ciudad de México, para cumplir con sus obligaciones laborales. A sus 39 años de edad ha encontrado, en el restaurante Matisse Del Valle, algo muy parecido a su familia, un equipo en el que se respeta su trabajo, se le escucha y se atiende su opinión.

Haber nacido con Síndrome de Down le dificulta algunas de las actividades que realizan sus otros compañeros en el restaurante, pero no se inhibe, busca siempre un lugar estratégico en el que pueda ayudar.

“Lo más importante para México es que tengan una oportunidad los jóvenes especiales con Síndrome Down, un trabajo, como yo, soy cafetero, soy mesero, soy ayudante y lo más importante es tener un corazón abierto, para México”, comenta Ricardo Peniche cuando conversa con *sumedico.com, *en una pausa, al medio día.

Vestido con una impecable camisa blanca y un mandil largo, negro y con rayas, Ricardo es ejemplo de un México que ha venido cambiando y en el que, paulatinamente se han abierto oportunidades laborales para personas especiales.

Entre las 570 empresas mexicanas que actualmente tienen el distintivo de Empresas Socialmente Responsable, que otorga el Centro Mexicano para la Filantropía, más de 100 tienen trabajadores o proveedores que trabajan con personas con Síndrome de Down. Hay aseguradoras, como Quálitas o Mapfre; comercializadoras como Wal-Mart; manufactureras, como Ford y restaurantes, como el Grupo Matisse, donde trabaja Ricardo.

“Al poder incluir a los chicos con Síndrome Down, los otros trabajadores se están sensibilizando y modificando su manera de pensar para entender que tienen capacidades que ayudan para realizar la actividad laboral que es importante para todos, al mismo tiempo que esas personas especiales pueden tener un ingreso para subsanar sus necesidades personales, ser más independientes y apoyar a sus familias”, explica en entrevista Ana María
Olivera, directora de Comunidad Down.

En el caso de Ricardo, quien tiene una vida social activa, similar a la de sus hermanos, y quien recientemente ingresó a las redes sociales como Facebook, el trabajo es un campo central en su vida.

“Antes de estar aquí, estudié en Comunidad Down. Pasé en talleres, salí, aprendí un oficio y ahora hago algo que no me es difícil: haciendo cafés, como mesero, como auxiliar, y estoy muy orgulloso de mi escuela y de mi trabajo ahora, porque me dieron trabajo mis tres jefes del Matisse: el señor Eduardo Margolis, Lili Margolis y don Marco Dávila. Ellos son los que me
dieron oportunidad de trabajar y es fácil trabajar con alguien que sabe. Este trabajo y mi familia son mi mayor orgullo”.

Ricardo subraya que hoy se siente feliz y que empezó “de abajo para arriba”,  con mucha ayuda de sus padres, hermanos, profesores, psicólogos y actualmente de sus jefes y compañeros de trabajo.

“Lo más importante para México y para ese México es que tengan una oportunidad los jóvenes especiales con Síndrome Down, un trabajo, como yo, soy cafetero, soy mesero, soy ayudante y lo más importante es tener un corazón abierto, para México”, dice Ricardo.
 


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