“Soy niña pero nadie me cree”

Elsa supo desde los cinco años que estaba atrapada en un cuerpo de niño

16/11/2016 4:00
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Elsa siempre tenía el cabello corto, era obligada a orinar de pie y en navidad, recibía capas de superhéroes, todo lo que es natural en un varón, sin embargo, ella era una niña.

En una celebración del Día de Reyes, Elsa solo pidió una cosa de regalo: “Queridos Reyes Magos, quiero ser una niña. En realidad, ya lo soy, pero nadie me entiende”.

Elsa tiene ocho años y se ha convertido en la primer niña transgénero en las Islas Baleares, España, algo que no ha sido nada sencillo para ella.

Cuando tenía cinco años de edad, la pequeña descubrió que el cuerpo que tenía no era el correcto además de que siempre pedía que la vistieran de color rosa y la peinaran de coletas.

“Los transexuales suelen brotar en la adolescencia, con el cambio de hormonas. En los juegos siempre quería ser la princesa, la madre, la protagonista femenina… Nosotros siempre la corregíamos y le decíamos tú eres un nene”, cuenta María Luisa, la madre de Elsa.

En la búsqueda de ayuda, María llevó a Elsa con el pediatra quien le indicó que no tenía nada importante.

“Nos decía que imitaba a su hermana mayor, que era normal”, recuerda

Sin la ayuda de los médicos, la menor fue tratada como niño hasta que comenzó la escuela primaria. Ahí fue donde conoció a María Esperanza, una persona muy especial que le ayudó desde el primer momento.

Su “ángel guardián”

La profesora notó que algo no estaba bien con Elsa porque siempre se escondía debajo de la mesa y parecía enojada con todo el mundo.

A los 15 días de iniciar las clases, Esperanza se comunicó con los padres de la menor y les explicó la situación.

“No sabía nada sobre transexualidad pero algo me decía que teníamos que hacer feliz a esa niña, no había que esconderse”, dijo.

“¿Nos arriesgamos?”, preguntó la profesora a los padres, quienes después de meditarlo, comenzaron el proceso para que se transformara en una niña.

A diario, la maestra buscaba técnicas para normalizar el tema y avanzar a que la niña tuviera su identidad. Uno de los procedimientos fue que todos los alumnos cambiaran de nombres.

“Vino y me susurró algo al oído que no entendí, entonces le pedí que lo escribiera en la pizarra”, cuenta.

Después la pequeña salió con determinación y conservó su nombre, a pesar de que a la semana sus compañeros ya habían regresado al suyo.

A pesar del apoyo de Esperanza, las cosas no iban bien en la escuela para Elsa, ya que los niños mayores la insultaban y ningún otro profesor hacía algo por ayudarla.

Cuando acudía al médico, estaba nerviosa porque pronunciaran su nombre. Se levantaba soportando las miradas reprobatorias y en el consultorio, siempre reiteraba que era una niña, lo que le costó que la enviaran al centro de Salud Mental por un “trastorno de personalidad”.

Los médicos la rechazaron

El psicólogo que la trató, le dijo a los padres que estaban “locos, que era imposible que tan pequeño se sintiera niña”.

“Yo le respondía que los transexuales nacen, no se hacen, pero él siguió con los reproches”, explica la madre.

Esto hizo que tanto ella como su esposo, dudarán si realmente Elsa era transexual, pues consideraban que si lo decía un experto, era cierto. Por ello, siguieron tratándola como niño, lo que alimentó la frustración.

Asociación Chrystallis

Una noche cuando Elsa no podía dormir, navegó en internet hasta que descubrió la Asociación Chrystallis, un lugar donde apoyan a las personas transgénero.

La pequeña se puso en contacto con la presidenta y fue ahí donde encontró a alguien que la comprendía y ayudaba.

Tras convivir con Elsa, los miembros de la asociación determinaron que ella era transexual sin disforia de género, es decir, que no rechazaba sus genitales.

Desde ese momento María Luisa y Álex, su esposo, ayudaron a su hija a ser lo que realmente era además de que decidieron apoyar a otras familias en la misma situación.

Junto con la presidenta y vocal de la asociación, hasta ahora han ayudado a otras seis familias cuando en total ocho niños transgénero en Baleares y están dispuestos a hacerlo con el que toque a su puerta.

Le prohibieron usar el baño de niñas

Para abril del 2015, la maestra María Esperanza había logrado grandes avances para que el proceso de Elsa se completará, pero solo faltaba uno: ir vestida como niña.

Su cumpleaños estaba cerca y el único regalo que ella quería era ir a clases con un vestido rosa.

Para entonces, sus padres la dejaban usar faldas y otras prendas femeninas en casa, pero en la escuela iban más despacio. Comenzó por ponerse suéteres rosas, turbantes y otros accesorios.

Cuando los padres acudieron con el director para decirle que Elsa iría con un vestido, obtuvieron una respuesta totalmente desagradable.

“El director me dijo que si la niña venía al colegio con un vestido, no se hacía responsable de lo que le hicieran ni de lo que le dijeran”, reveló Álex y reconoció que en ese momento contuvo las ganas de romperle la cara a aquel hombre.

“Fue muy embarazoso. Se negó también a que Elsa usara los baños de las niñas por respeto a los padres de otras religiones”, lamentó la madre.

Las burlas de sus compañeros continuaron y nadie de la dirección, salvo la secretaria, le ayudó.

“La insultaban, le hacían mofa y nadie de la directiva hizo nada”, dijo la madre.

Al momento de hacer el cambio de nombre en las listas de alumnos, también se presentaron problemas por lo que acudieron al Defensor del Menor, Joan Marc Tur, quien actuó rápidamente.

“Al día siguiente todos los documentos del centro tenían el nombre cambiado”, mencionó la madre.

Su cumpleaños llegó

Elsa logró su deseo de acudir a la escuela con su vestido y entró al baño de niñas con su mejor amiga Sara.

Al salir sus compañeros se formaron y uno por uno la recibieron con un abrazo. Con ese gesto, hicieron saber que si alguien la molestaba, todos la protegerían.

Otra de las personas que la aceptó desde el comienzo fue su abuelo, quien se caracteriza por ser machista y de mente cerrada.

María Luisa describe que cuando le dio la noticia a su padre, él respondió sin inmutarse y con toda solemnidad “Niña. Yo ya lo sabía. Pues si dice que es una niña, habrá que tratarla como una niña”.

Desde ese momento, presume a su nieta por todo el pueblo.

(Con información de El Mundo)


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