No confundas amor con dependencia

Temor a la soledad y baja autoestima, características de las personas que desarrollan dependencia emocional.

03/02/2014 7:08
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Cuando hay miedo a quedarse solo, no se puede hablar de amor sino de dependencia, explica el psicólogo clínico y sexólogo Arun Mansukhani.
 
El subdirector del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología señala que entre seres humanos la dependencia emocional es normal e incluso sana, pero hasta cierto límite.
Cuando eso se rebasa, es cuando consideramos que una persona tiene un patrón vinculatorio patológico, nunca una patología como tal.
 
Este patrón se caracteriza por tener de forma repetida relaciones personales conflictivas en las que se adopta una postura de sumisión, dominio o evasión.  Ejemplo de esto son las parejas que hacen todo juntas, las que pelean todo el día o en las que uno de los pares tiene celos patológicos.
 
Otras características que definen a una persona con patrón vinculatorio patológico,  es renunciar a tener pareja después de varias relaciones complicadas y sentir que las necesidades no están siendo satisfechas en las relaciones.
 
El especialista español dijo en entrevista con el periódico El Mundo, que hay personas que, aunque de entrada no generarían una relación patológica, no reconocen las primeras señales de la dependencia patológica, porque carecen de habilidades para resolver conflictos, o no saben romper ni protegerse de una relación cuando ya es obvio que está deteriorada.
 
El doctor Francisco Cabello,  director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, ve la dependencia emocional como de una droga, como una adicción, “como un amor desequilibrado donde se ama demasiado al otro y demasiado poco a uno mismo”.
 
De acuerdo con la psicóloga Olga Castanyer, autora de los libros “Yo no valgo menos” y “Sin ti no soy nada”, la dependencia afectiva es el conjunto de pensamientos, emociones y conductas que hacen que la autoestima dependa del exterior, en vez de confiar en uno mismo.
 
Castanyer, explica que las personas que son dependientes afectivas, sienten que valen menos que los demás, están excesivamente preocupados por la imagen que dan, sienten que son evaluados constantemente y que tienen que dar la talla y, a la vez, temen muchísimo la soledad y el abandono. 
 
También, suelen criticarse duramente y echarse a sí mismas la culpa cuando no obtienen el afecto o el reconocimiento que buscan en los demás. 
 
El especialista Mansukhani, señala que hay cinco rasgos que definen  a las personas que dependen emocionalmente de otras:
  • Haber padecido traumas en la infancia o patrones de apego disfuncionales como padres excesivamente sobreprotectores, dependientes, evasivos o desinteresados. 
  • Haber sufrido pérdidas emocionalmente significativas con anterioridad.
  • Haber tenido un progenitor con trastornos psicológicos. 
  • Haber sufrido y/o presenciado maltrato durante la infancia
  • Haber tenido una relación de pareja previa de dependencia o de maltrato en cualquiera de sus formas
Para superar esta dependencia, sugiere por su parte Olga Castanyer, se debe aprender a superar el miedo a perder a la otra persona y tener claro que sólo nosotros podemos cubrir nuestras necesidades afectivas. Confiar en nosotros mismos, es el primer paso para superar la dependencia. (Con información de el mundo).
 

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