¡No dejes las cosas para mañana!

¿Eres un procastinador? Estos son los síntomas

23/01/2017 12:59
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¿Cuántas veces has querido hacer algo y sin embargo lo has ido retrasando y retrasando?

Una definición de la procastinación puede ser: la tendencia a posponer las cosas que tenemos que hacer.

Algunas son importantes y pueden tener consecuencias negativas a corto plazo (estudiar un examen, renovar el carnet de identidad, pagar las deudas…) y otras tienen menos importancia aunque a largo plazo pueden suponer un inconveniente (lavar los platos, hacer la colada, hacer ejercicio).

Algunos síntomas de la procastinación pueden ser:

  • Dejar una pila de platos sin lavar.
  • Comprarse pesas para hacer ejercicio y siempre acabar viendo la TV.
  • Proponerse estar a dieta pero al final acabas comiendo en una hamburguesería.
  • Estudias el examen el día antes.
  • Entregas el trabajo un minuto antes de que acaba el plazo.

¿Por qué procastinamos?

Aplazar los asuntos pendientes, o dejar para mañana lo que podrías hacer hoy, es una costumbre muy humana conocida como  procrastinación. Y es muy habitual a pesar de que tiene un coste elevado, ya que los retrasos evitables generan pérdidas de productividad, además de causar estragos emocionales, principalmente mermando la autoestima.

Científicos de la Universidad de Constanza (Alemania) han estudiado a fondo la procrastinación y han llegado a la conclusión que las personas se comportan así porque creen que el día de mañana será más adecuado para poner en práctica lo planeado. Y también han demostrado que la tendencia a procrastinar es menor si se plantea la tarea en términos muy concretos y específicos.

Por su parte, Piers Steel, investigador de la Universidad de Calgary,ha desarrollado una fórmula (bautizada como teoría de la motivación temporal, que, según asegura, explica la procrastinación: U=EV/ID.

U es la Utilidad de la tarea una vez realizada, y su valor es proporcional al producto de las Expectativas (E) por el valor que le concedemos a terminar el trabajo (V), e inversamente proporcional a la inmediatez (I) y a la sensibilidad de cada persona a los retrasos (D). Es decir, que según esta fórmula las tareas que queremos que se lleven a cabo mejor y a las que más importancia otorgamos son las que más frecuentemente demoramos. Más que pereza, dice Steel, lo que hay detrás de la procrastinación es un exceso de perfeccionismo.

Cómo tratar la procastinación

En realidad la palabra tratamiento se aplica solo a las enfermedades, pero,  ¿se puede considerar la procastinación una enfermedad? En mi opinión, si está afectando a tu salud física o mental, sí.

Veamos las estrategias a seguir para comenzar a dejar este hábito y fomentar en tu comportamiento la tendencia a hacer las cosas. Estas técnicas serán el “suplemento” a la metacognición (pensar sobre tus pensamientos) y ser consciente de que necesitas una estrategia para superar la impulsividad y la procastinación.

(Con información de Muy Interesante)


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