“No quiero ser la que no sobrevivió”: mujer con anorexia

Rachael Farrokh pesa 20 kg y se está sometiendo a un tratamiento celular

02/05/2017 4:00
AA

En abril de 2015, Rachael Farrokh de 39 años, emitió una llamada de auxilio a través de las redes sociales para recaudar dinero para tratar la anorexia nerviosa que padece y que en aquel año, ocasionó que pesara sólo 18 kilos.

Debido a su condición, los médicos le indicaron a su esposo Rod Edmonson, que tenía dos opciones: incinerar el cuerpo de su esposa o enterrarla, porque no había posibilidad de que sobreviviera.

Sin embargo, dos años después, Edmonson no tuvo que elegir, pues su esposa sigue viva y con una posibilidad de mejorar gracias a un nuevo tratamiento celular.

“Quiero demostrar que, si yo puedo volver a la vida, cualquiera puede volver”, indicó.

Ahora Rachael pesa 20 kg y se alimenta vía intravenosa, pero aún así, tiene la esperanza de vencer a la enfermedad, aunque el proceso no ha sido nada sencillo.

Abundan las agresiones

Tras lanzar la convocatoria para recolectar dinero, Rachael y su esposo juntaron 200,000 dólares, los cuales se invirtieron en costosas terapias médicas como la que tomó en Cegonha Retreat, centro especializado en el tratamiento de desórdenes alimenticios ubicado en Portugal.

El problema es que tuvo que abandonarlo porque se terminó el dinero. Posteriormente participó en Washington DC en un evento organizado por las Madres contra los Desórdenes Alimenticios.

Aquel día, Rachael tenía un edema que se le había trasladado de la parte inferior del cuerpo a la parte superior, además de que estaba hinchada por el líquido, lo que hacía parecer que había recuperado peso, cuando realmente no era así.

Esto provocó que la gente comenzará a insinuarle que todo lo había hecho para llamar la atención, buscar publicidad o porque su esposo se estaba aprovechando de ella. Incluso algunos cuestionaron a dónde se fue realmente el dinero recolectado.

Así comenzó todo

Rachael narra que lleva más de 10 años lidiando con la enfermedad y que su problema inició cuando comenzó a trabajar en una empresa muy competitiva que le exigía un alto nivel de compromiso.

En esa etapa comenzó a hacer mucho ejercicio y su alimentación sufrió un cambio radical.

“Al principio no creía que tuviera un problema. Sólo quería estar sana. Estar en forma era importante en mi trabajo, donde la apariencia se tomaba muy en cuenta. A partir de ahí todo fue como una bola de nieve, pasaron cosas y empecé a tener los primeros síntomas de la enfermedad”, dice.

A pesar de sus esfuerzos, cuando comenzó a notar que tenía problemas y buscó ayuda, la empresa donde laboró por 14 años, la despidió lo que le causó un gran shock.

“Pensé que nunca sería lo suficientemente buena, hiciera lo que hiciera. Para mí la sensación de placer era negativa, no podía permitirme comer ya más”, dice. 

Una nueva esperanza

Ahora recibe los nutrientes necesarios por vía intravenosa, aunque también come algunos alimentos sólidos, pero despacio y con mucho cuidado.

En ocasiones el dolor que sufre es insoportable y aunque su apariencia no es la mejor, ella habla con claridad, sonríe y tiene la convicción de salir adelante, sobre todo con el nuevo tratamiento que está realizando.

Rachael indica que los tratamientos a los que se ha sometido tienen un enfoque recompensa-castigo, lo que no le ayuda. Ahora ha recurrido a un tratamiento experimental con células madre, el cual le está ayudando a tratar las complicaciones más graves como el daño en la vesícula, una gastroenteritis y una pancreatitis.

El tratamiento comenzó en marzo bajó la supervisión del Dr. Hasan Badday.

“Yo digo que son mis bebés”, dice Rachael sobre los 30 millones de células madres obtenidas a través del un cordón umbilical que el médico le introdujo por vía intravenosa.

La mejoría de Rachael

“Veo una mejoría sistémica”, indicó Badday.

El especialista indica que este tratamiento no está diseñado para la anorexia, sino para reducir la inflamación interna y el dolor, aunque ha sido muy útil para Rachael.

“Esto es medicina regenerativa. Estoy convencido de que el tratamiento con células es el futuro de la medicina”, dice. Badday.

Gracias a la terapia, Rachael ha mejorado su resistencia en brazos, piernas y cuello, además de que ha mejorado su calidad de sueño.

“También tiene mejor ánimo, ya no está en estado constante de alerta y su porte es diferente”, revela Rod.

Rachael revela que no sabía si iba a sobrevivir, pero ahora quiere demostrar que es posible vencer la enfermedad.

“Millones de personas han pasado por esto, no quiero ser la que no sobrevivió. Quiero que el hablar de desórdenes alimenticios deje de ser como decir palabrotas. Hay que hablar de ello, es un mal que no discrimina”, concluye.

 

 

También te puede interesar: Rachel Farrokh. Su transformación después de tratar la anorexia nerviosa

(Con información de BBC)


Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: