No toda la felicidad nos causa bienestar

La dicha, impacta a los genes y el bienestar físico de forma positiva o negativa. Todo depende de cómo se consiga este estado emocional.

27/08/2013 12:06
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Nuestra genética al parecer tiene un elevado sentido moral.  Puede premiarnos a nivel celular cada vez que nos esforzamos por algo a largo plazo, o bien, castigarnos de la misma forma cada vez que tenemos una acción egoísta.

Las gratificaciones instantáneas como la de ir de compras o saciar un antojo impacta a los genes de la misma forma que  un estado depresivo o de estrés según los estudios publicados en California por Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Ellos han registrado durante 20 años el impacto físico y psicológico de la emoción positiva. La investigadora y psicóloga Barbara Frerickson afirma la obtención de resultados impactantes.

Hay una gran diferencia entre los tipos de felicidad y con ello distintas consecuencias a largo plazo, señaló. El bienestar se puede clasificar en hedónico y eudemónico. La felicidad hedónica viene cuando una persona busca experiencias para tener placer, mientras que la felicidad eudemónica es el resultado de trabajar con esfuerzos con la finalidad de conseguir algo más grande que uno mismo con lo cual se da sentido a la vida o se ayuda en una causa.  

Los genes reaccionan a cualquier sentimiento o reacción fisiológica (miseria, estrés, ansiedad) teniendo un incremento en la expresión genética relacionada con la inflamación y una pobre respuesta antiviral. Por ejemplo, quien está sometida a largos periodos de estrés sus glóbulos blancos generan un poco más de proteínas proinflamatorias generando inflamaciones innecesarias en el organismo puesto que daña a los tejidos, incrementar riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas y Alzheimer.

Los genes no mienten

En el último estudio, los científicos tomaron muestra de sangre a 80 adultos saludables además de un cuestionario en línea para examinar los dos tipos de felicidad, ninguno de ellos reportó estar deprimido o estresado. Pero en cuanto extrajeron material genético de su plasma encontraron respuestas definiendo distintos niveles de inflamaciones y antivirales.

Por mucho tiempo, los científicos sospecharon  que los estados de ánimo afectabn a la salud. Sin embargo, cuando comenzaron a buscar perfiles de expresión genética dentro de las células blancas sanguíneas notaron que por medio de la expresión genética  los genes dirigen su producción de proteínas, indispensables en glóbulos blancos para tener anticuerpos, esto fue el resultado al estudio.

Conforme al cuestionario, quienes son felices de forma hedónica, sus niveles de inflamación resultaron altos mientras que sus niveles antivirales y anticuerpos estuvieron bajos. Este mismo panorama se detecta con personas en estado de depresión o que tienen mucho estrés. Las inflamaciones está relacionadas al cáncer, diabetes y problemas cardiovasculares.

Por otro lado, el estudio reveló en aquellos voluntarios que se esfuerzan y piensan en el bien común mostraron perfiles optimistas: una expresión génica inflamatoria de menor nivel además de una génica antiviral con producción de anticuerpos mucho más alta.

Frerickson concluye diciendo que “las emociones afectan lo que uno es  a nivel celular”. Por ello hay que buscar aquella felicidad que se logra a largo plazo porque resultan más satisfactorias en lo anímico y físico. (Con información de CNN)

 


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