Nuevas formas para diagnosticar cáncer

Experto de la UNAM encontró tres moléculas que se relacionan en alto grado con el cáncer cervicouterino.

04/07/2013 10:17
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El cáncer cervical, sigue siendo una enfermedad de alta prevalencia en mujeres, por ello es que el investigador Jaime Berumen Campos, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM y jefe de la Unidad de Medicina Genómica del Hospital General de México, señaló que se debe trabajar más en la detección oportuna que en la vacuna.

El científico publicó su estudio en la revista PLoS ONE, en la que señaló que existen tres marcadores moleculares para detectar oportunamente el cáncer cervical y  permite ubicar blancos terapéuticos y ayuda a predecir la sobrevida de las pacientes.

“La alta incidencia de este padecimiento no disminuirá por efecto de la vacunación preventiva contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) antes de los 30 años. Por ello, es necesario mejorar los procedimientos de detección oportuna y terapéuticos contra esa afección, una de las más frecuentes y mortales entre las mexicanas”, alertó Berumen Campos.

Luego de estudiar el ADN de ocho mil 638 genes entre 43 muestras de este tipo de cáncer y 12 epitelios sanos, el científico y sus colaboradores identificaron los marcadores CDC20, CDKN3 y NUSAP1, con potencial para detectar la afección oportunamente, así como a las lesiones precursoras de alto grado.

“El CDKN3 también puede predecir la supervivencia de las pacientes con ese mal y servir como blanco potencial para desarrollar medicamentos específicos”, resumió.

El experto señaló que es necesario conocer nuevas formas de detección porque la prueba con la que se cuenta hoy, el papanicolau, solo detecta la mitad de los casos, aunque señaló que es muy buena y ha ayudado a eliminar el 50% de las muertes por esta enfermedad en los últimos 40 años.

Berumen especificó que cuando en el papanicolau se obtienen resultado anormales, la siguiente prueba es una colposcopia confirmatoria, para proceder con el tratamiento en caso que sea necesario.

El científico señaló que para poder desarrollar este tipo de cáncer, necesariamente, las mujeres debieron haber presentado previamente el virus del papiloma humano, y el experto dijo que las pruebas de VPH son mucho más efectivas (90%), que las de papanicolau, cuando de detección oportuna se trata.

Sin embrago, la prueba del virus tiene la gran desventaja que no es capaz de especificar que tipo de papiloma es el que presentan las mujeres, el resultado es tan solo efectivo en el 60% de los caso.

“Así que el 40 por ciento de las mujeres sanas, sin neoplasias en el cérvix, salen positivas para dicho examen”, detalló.

La baja especificidad de estas pruebas aumenta el número de consultas de seguimiento y las colposcopías, lo que incrementa el costo de la detección oportuna, por lo que esa prueba no se utiliza para ese fin, añadió el especialista.

“Ante ello, son necesarios nuevos métodos de detección oportuna con alta sensibilidad y especificidad. Varios marcadores tumorales asociados a esa enfermedad se han identificado y reportado previamente, como el CDKN2A, el TOP2A y el MCM2, pero no se han propuesto para ese fin, sino para precisar el diagnóstico histopatológico, pronóstico, y el manejo clínico de las pacientes”, precisó.

En cuanto al tratamiento, el experto señaló que es la cirugía, quimioterapia, radioterapia o la combinación de éstas. El éxito y la supervivencia disminuyen a medida que la enfermedad avanza.

 “El porcentaje de las que sobreviven cinco años se reduce del 93 por ciento en el primer estadio, al 15 por ciento en el cuarto. En contraste con otros tipos de cáncer, para los que existen fármacos contra blancos moleculares específicos, éstos no se han desarrollado para el cervical. El primer paso para contar con un medicamento específico es identificar blancos moleculares que estén presentes en las pacientes con esta patología, y ausentes en mujeres sanas”, explicó el universitario.

Otro de los hallazgos fue que en su búsqueda, el especialista y sus colaboradores encontraron que los marcadores CDC20, CDKN3 y NUSAP1 se asocian con el padecimiento y con las lesiones pre-invasoras de alto grado, y con ello, lograron una sensibilidad y especificidad del 90 por ciento, por lo que son buenos candidatos para ser empleados como marcadores en el programa de detección oportuna.

 “El 60 por ciento de las que tenían una concentración elevada de éste murieron antes de dos años de haber iniciado la afección, mientras que sólo el 15 de las que tuvieron baja concentración de ese marcador fallecieron en el periodo de estudio”, finalizó. (Fuente: UNAM)


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