Nutrióloga con hepatitis C cuenta su experiencia

La especialista da algunos consejos alimenticios que pueden seguir quienes también padecen la enfermedad.

26/07/2013 11:51
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Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de 170 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas con el virus de la hepatitis C, y más de 350 mil personas mueren al año por consecuencias de enfermedades del hígado relacionadas con ella.

Asimismo, la hepatitis C a nivel mundial es la causa principal de cáncer de hígado, y el quinto cáncer más común en varones y el séptimo más frecuente entre las mujeres. Y se sabe que la mayoría de sus complicaciones son por un tratamiento tardío, ya que pocas veces muestra síntomas.

Es así que en Marzo del 2012, la nutrióloga Claudia Hernández Martínez, tras la muerte de su tío materno a causa de la hepatitis C,  dice haberse sentido alertada sobre su mortalidada, pues el médico que atendió a su pariente les sugirió a todos sus familiares someterse a una prueba sanguínea para ver si también tenían el virus. En donde de  toda la parentela ella fue la única que dio positivo.

Hernández cuenta que una vez diagnosticada se sintió que la vida le daba un golpe y entró en pánico, pues conocía la enfermedad sólo en las etapas más avanzadas, y no deseaba sufrimiento para ella.

“La primera sensación fue desesperación pues quería saberlo todo sobre la hepatitis, por lo que comencé a informarme y busque apoyo, el cual lo encontré en la ‘Fundación Mexicana para la Salud Hepática’ y a través de ellos me integré al grupo que atiende Alejandra Falero, persona que agradezco conocer”, dijo la nutrióloga.

Previo al tratamiento relato Hernandéz que decidio subir algunos pocos kilos, sin llegar a la obesidad, pues sabia que es un factor malo para la negativización del virus, que es el fin para que ya no afecta al organismo la enfermedad. Además de que los especialistas le habían cometado  que los kilos de más en el cuerpo se asocian a la probabilidad de desarrolar hígado graso y  fibrosis.

Otro punto por el que comentó que aumento de peso, es que conocía que en el proceso de tratamiento contra la hepatitis se llegan a perder algunos cuantos kilos, y pensó que era mejor que fueran para regresar a su peso ideal y no para estar debajo de él.

La fémina dijo haber hecho cambios en su dieta, y que ahora consume regularmente pollo, pescado, lácteos y vegetales, pero que no ingiere casí carne roja, pues tiene un alto contenido en hierro, elemento del  que los médicos le señalrón que se alimenta el virus de la hepatitis, además de que si se tiene en exceso perjudica la acción de los fármacos para negativizar al virus.

Para evitar que su hígado evolucionara al del tipo graso, pues todo paciente con hepatitis tiene un mayor riesgo,  la nutrióloga dijo utilizar aceites con grasas insaturadas, donde destaco la función del ácido oleico que es muy abundante en el aceite de oliva, y que se encuentra también en el aceite de canola, en el aguacate y en algunos frutos secos como cacahuates.

En el caso de las vitaminas indicó haber tenido cuidado particularmente con las del tipo A, D, E y B, ya que en alta dosificación se acumulan en el hígado, dificultando su funcionamiento y formando depósitos grasos que agravan el problema.

Sobre los hábitos que deterioran la salud, mostró Hernández algunos estudios en los que se indicaba que el consumo de alcohol, tabaco, drogas y plantas medicinales puede acelerar en gran medida la progresión de la enfermedad. Por lo que enfatizó en que se debe siempre consultar al médico antes de tomar fármacos con o sin receta.

La portadora de hepatitis C suguirió que las personas en tratamiento y sin cirrosis, ingieran mucha agua natural antes y después de inyectarse su medicación, ya que ayuda a la eliminación de los tóxicos producidos por los medicamentos.

Asimismo, la nutrióloga puntualizo que dependiendo la persona, debe ser su tratamiento, ya que se no se puede generalizar.

Por lo que sugirió que el paciente tenga una carpeta donde anote sus dudas e indicaciones de sus médicos; además de un listado de lo que come, y de como se ejercita. Ésto para que el paciente tenga certeza al informar a su médicos sobre la relación entre sus molestias y mejoras conforme a sus  hábitos.

Por último dijo Hernández que cuando le preguntan cuál es el peor efecto colateral, “no puedo pensar más que en aquél que no se manifiesta en el paciente, pero sí en la familia, ya que temen y sufren mucho por uno”.

Así que concluyó que “el mejor acompañamiento para los pacientes, es el ser escuchado en forma atenta, ya que los ayuda adherirse a la dieta, al tratamiento medicamentoso, físico y psicológico y sobre todo a la vida ”.


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