Olvídate de las cicatrices del acné

Las cicatrices de esta enfermedad pueden producirse en cara, tórax y glúteos.

19/11/2014 3:37
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El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta especialmente a adolescentes y cada vez es más frecuente en mujeres adultas. El 90 por ciento de los pacientes de acné son adolescentes que tras convertirse en adultos podrían presentar cicatrices derivadas de la enfermedad.

 
Esta se caracteriza por lesiones inflamatorias que afectan la calidad de vida al interferir con las relaciones sociales a una edad en la que cobran importancia con el tránsito a la vida adulta.
 
José Luis López Estebaranz, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid, entre 80  y 90 por ciento de las cicatrices producidas por las lesiones de acné persisten o se convierten en permanentes.
 
Las lesiones del acné pueden tomar varias formas como comedones, nódulos o fístulas.  Tienen mayor gravedad el acné noduloquístico, de lesiones nodulares grandes; y el fulminante, una forma de acné muy agresiva, de carácter inflamatorio en la que se pueden presentar úlceras.
 
Estas lesiones que dejan cicatrices pueden producirse en cara, tórax y glúteos. En la cara, se asocian a las zonas en las que existe mayor presencia de glándulas sebáceas, como la zona T que incluye frente, nariz y barbilla. En el caso de los adultos, se presenta en la zona U: mejillas, zona preribucal y cuello.
 
Los menores que tienen padre o madre que ha padecido acné son más propensos a padecerlo. 
 
CÓMO TRATAR LAS CICATRICES
López Estebaranz explicó que las cicatrices atróficas, es decir las que presentan una depresión en la piel, se pueden tratar mediante:
  • Láser fraccionado de CO2 o erbio: es una técnica sofisticada que reduce la posibilidad de efectos secundarios y limita la necesidad de una baja laboral. La técnica alisa la superficie de la piel y estimula la producción de colágeno. 
  • Radiofrecuencia fraccionada ablativa: la dermis es estimulada térmicamente con un sistema de agujas que se aplica sólo a determinadas partes de la piel, dejando otras sin tratar lo que produce una remodelación del colágeno.
  • Cirugía: con la técnica de ‘micropunch’ se realizan pequeños agujeritos alrededor del borde de la cicatriz que liberan tejido fibroso y permiten que suba la piel. 
  • Luz intensa pulsada: se emplea en los casos en los que se han producido cambios pigmentarios o cicatrices eritemosas.
  • Dermoabrasión: es un método que casi no se emplea debido a sus efectos secundarios. Este sistema ‘pule’ la piel de forma más agresiva, es difícil determinar la profundidad que alcanza en la piel y puede generarse hiperpigmentación, eritemas persistentes e incluso cicatrices hipertróficas.
  • Cremas regenerantes: ayudar a estimular la fabricación de colágeno.

En el tratamiento de las cicatrices hipertróficas y los queloides,  cuando la piel aparece con un exceso de producción de colágeno que sobresale, el tratamiento es distinto, ya que se emplea la infiltración de corticoides o de 5-fluorouracilo (5-FU), combinado con crioterapia y láseres vasculares y fraccionados. 

 
Así, lo que se busca es detener la producción de colágeno por parte de los fibroblastos, las células de la piel encargadas de su síntesis (Con información de Infosalus).
 

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